28 dic. 2010

Inocente, inocente

La inocencia del veintiocho se bate en duelo con la realidad. Los muñecos de papel rivalizan con tubos de hierro cargados de magnetismo que dictaminan el futuro que vendrá. Las bromas baratas de manual compiten con ceremonias que deberían aplazarse por Navidad.



Se va el veinte diez. Vestido de gala reposando en el armario. Mil besos puestos en espera hasta el cercano día uno; novecientos noventa parecerán fabricados el Día de los Santos Inocentes.

27 dic. 2010

Aún no he visto deslizarse los copos a través de mi ventana ni a Papá Noel olvidando algún regalo a los pies de mi chimenea. No he escuchado villancicos por las calles ni las risas de los niños incansables al jugar. Pero estamos en diciembre y, si lo dice el calendario,... me creo que es Navidad.

Navidad, esa época de derroche innecesario, de un Corte Inglés de oro que te invita a comprar. 
De cantidades ingentes de comida y de sonrisas de mentira que son protocolo en Navidad. 
De billetes que vuelan en los cajeros y de mantas que no salen de ellos, porque para algunos no hay Navidad. 






Desenchantée

25 dic. 2010

Na, vi, dad.

- No la llenes más, apenas me gusta.
La bebo de un trago y vuelta a empezar.
Las burbujas ascienden como el paracetamol de los domingos por la mañana.
El oro líquido se desliza lentamente haciendo desbordarse a mis lagrimales.
Las copas vibran y rechinan al encontrarse.
Los deseos procuran no ahogarse con las penas.
Papá Noel no encontró nuestra chimenea o tal vez sea un número más en la lista del Inem.




Déjame esta noche soñar contigo. 
Déjame imaginarme en tus labios los míos. 
Déjame que me crea que te vuelvo loca. 
Déjame que yo sea quien te quite la ropa.
Zenet

23 dic. 2010

Tan convencido estoy de que no existes 
que te aguardo en mi sueño para luego.

Mario Benedetti




Amaneció el reloj con el seis dibujado al revés. Sus ladridos perturbaron esa muerte pasajera. Sus maullidos acabaron con mi producción irracional. Sus gruñidos espantaron a mi propio mundo de las ideas. Y su colosal boca se tragó todo ápice de recuerdo que pudiese mantener en mi ya defectuosa memoria.
Y aunque no sé lo que pensé, aunque no recuerdo lo que soñé y aunque no soy capaz de dibujar aquello que imaginé, soy capaz de soñar despierta, soy capaz de imaginarte con los párpados en flexión y de perfilar cada uno de tus ángulos sin lápiz ni papel. Porque, ya lo dijo Calderón,  que toda la vida es sueño y... los sueños, sueños son.

22 dic. 2010

Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.


Anoche abrí la puerta a un nuevo vecino.
Un nuevo compañero de noches a quien sin pensarlo di asilo.
Dice que versos compone, que yo aún no los domino.
El señor Benedetti y lo bello de ese sentir escondido.


Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
Ismael Serrano

21 dic. 2010

Las margaritas deciden no vivir en invierno. El frío corrompe todo lo que encuentra, hasta el espíritu si se deja. 



Dónde quedó el mercurio por las nubes, 
cuándo permitió el sol que le vencieran las nubes.
Por qué se esfumaron los abrazos de tu cama,
cuándo se olvidaron de la piel tus sábanas.

17 dic. 2010

Cuando nace una mañana - o la noche que nunca vuelve -

El sol se cuela entre las rendijas sin llamar. Los rayos tímidos acarician las cortinas y llegan a nuestra piel recordándonos que la noche no es eterna; la luna no trabaja veinticuatro horas, llegó su hora de descansar. Comenzaron ya a respirar los minutos de este diecisiete único.


16 dic. 2010

Esperar algo con ahínco hace que las agujas giren imperceptiblemente de forma más pausada de lo normal. Imperceptiblemente para la vista, perceptiblemente para el deseo. 
Sólo algunas horas transcurrirán hasta que, al fin, disfrute de ese pájaro eléctrico que en menos de una vuelta de reloj me permitirá disfrutar de las notas, los acordes, los brincos, los gritos de quinceañeras enloquecidas - quién sabe si me transformaré en una de ellas o si haré todo lo contrario que disfrutar.

Espero trasladarme sobre esos adoquines que algún día ya pisé, disfrutar de aquel regalo que un día merecí y de aquellas letras que bajo el agua tantas veces tarareé. Maleta en mano, pequeña al lado... Sólo queda esperar, sólo esperar.

Y es que... la espera desespera.

13 dic. 2010

Cierto, es lunes.

Puedo narrar la crónica de cierto lunes por la mañana. Cierto aniversario de cierta personita que decidió hacerse con un miembro de la familia Anatidae para escribir un capítulo más a su aún cuasi-adolescente vida. Cierto lunes por la mañana.

Cierto lunes, lunes y trece. Enhorabuena a quienes creen en lo maléfico de los gatos negros.

Cierto lunes, lunes de niebla, lunes de blanco... lunes de lunes. Lunes de lo esperado, lunes de lo planeado...
Cierto lunes de cama para uno, de sábanas frías, de cafetera vacía... Lunes, no luna. Simplemente, otro odioso y rutinario lunes. 

 

Se percibe con nitidez: adoro ciertos lunes, es cierto.

12 dic. 2010

Besos de mariposa

Cuando ni un centímetro de la piel se conserva intacto y no existe ningún poro que no se haya estremecido...
Cuando aparece la incertidumbre de qué será lo próximo o de si no se dibujará ninguna equis más en el calendario...

No es necesario fusionar los labios para besar. Algunas mañanas basta con descubrir los besos de mariposa.



11 dic. 2010

Como si fueran burbujas de champagne francés

No existe un paseo por las nubes sin montones de polvo que emborronen el camino. Es curioso que una puñalada en un oso de peluche sea capaz de derramar sangre como lo haría un valiente soldado en el campo de batalla.
No logro comprender por qué se activa el freno cuando debería pasar a la quinta velocidad, ni por qué la nube de polvo me impide salir de mi guarida cuando es posible que fuera luzca el sol.
Suficiente por hoy. El punto y final lo ponen los restos de champagne.

… Y yo no tengo la culpa, de ser más yonkie cada vez de tus taras y tus multas, de tus pies …

mariposa burbuja

7 dic. 2010

Paranoiame, yo

En ocasiones sólo atina a componer tríadas confusas, opacas y casi inertes. Otros días es consciente de la perfección de lo imperfecto, de lo atractivo de lo extraño y de lo apasionante de lo desconocido. En algunos momentos siente la alegría por lo terrible, la añoranza por lo cercano y la atracción por lo nauseabundo.
Lo aparentemente evidente se disloca cuando un cerebro fluye, vive, siente y piensa. El efecto de acción-reacción no es tan predecible cuando la creatividad se viste de gala... y a mí me encanta ser elegante.

4 dic. 2010

No puedo imaginarme despojarme del abrigo sin disfrutar de ese par de cafés o de la infusión con cierto toque anaranjado que humeaba entre mis manos a eso de las seis. 
Caminar sin rozar el cero se antoja complicado si no beso la bufanda y me enfundo esos guantes que cierto día me encontré.
Préstame tu brazo, apodérate del mío, compartamos el calor y caminemos bajo este cielo libre de aviones por hoy. ¿No te das cuenta? No nos miran, nadie nos observa, disfrutemos de la niebla.

2 dic. 2010

- Y los sueños... ¿qué son?
- No busques, no son más que eso, sueños.

No pienso consentir que una amarga noche me arruine las horas de lo que puede nacer como un dulce día, ni que las saladas legañas me impidan disfrutar de toda la ácida emoción que me ofrece el hecho de ser yo. 
Ya ves, yo capto uno a uno los sabores, no los excluyo, los exprimo, y los disfruto sin pudor aunque no me guste la miel. 
Porque nada sabe amargo si vives al cien por cien.

17 nov. 2010

No hace falta ser un Sapiens para saber mantener mandíbula y maxilar a raya cuando lo que se pretende contar no está archivado a fuego en la memoria útil y contrastada. A veces es muy necesario un cien por cien, un "hablo de lo que sé" y "opino de lo que se imprimió en mis retinas". Las críticas gratuitas, para nada fundamentadas y en absoluto constructivas deberían quedarse, como mucho, al filo de las papilas gustativas. Ahí estarían bien; resonando en la cabeza de quien quiera contaminar el aire con discursos de mercadillo.
Es una pena que no exista una cadena perpetua para los comentarios que hacen "que suba el pan".

9 nov. 2010

La vida, en ocasiones, concede sus últimos coletazos tendida sobre la cama blanca de un anticuado hospital. Los débiles latidos de un octogenario corazón suenan con fuerza si se les acompaña con el coro de una mirada, de una voz, de un efecto de acción - reacción. La debilidad de los mortales se expone en paños menores cuando la dependencia absoluta protagoniza una realidad.
Los ojos empañados velan esa cama inerte, las conversaciones a base de susurros protagonizan la melodía de las horas que quedarán, o los días, o los meses... pero no hay vuelta atrás. A veces las mejores historias finalizan de repente, sin aviso, sin agonía, sin párrafos innecesarios que recarguen de grises recuerdos lo que, hasta entonces, fue una novela sin erratas digna del mejor escritor.
Alargar lo inevitable con artilugios y sustancias "milagrosas" puede resultar innecesario. Al fin y al cabo... ¿no se traduce en más dolor?

6 nov. 2010

Yo tampoco te espero

Hay hechos que se escapan a mi entendimiento. 
Crisis... esas seis letras que unidas protagonizan la maldición que aún no se decide a dejar a muchos respirar. Recortes, despidos, quiebras, cierres, EREs...¿pero qué importa eso si un enviado de Dios se decide a pisar suelo español? 
Cantidades ingentes de dinero se despilfarran para que este "hombre santo" disfrute de un  agradable paseo y pronuncie cuatro palabras que se emiten constantemente en televisión. Muchos admiran sus vestiduras bañadas en oro, sus medidas de seguridad propias tras un 11-S y sus declaraciones en contra de erradicar el SIDA en África con un simple condón. ¿Que España sufre un laicismo extremo? Estoy de acuerdo, Señor. Son los frutos que han sembrado usted y su Institución. Menos dinero, más humildad y más coherencia con su religión. La fe es una necesidad; pues yo, si creo en algo, que se me permita que sea en el Sol.


4 nov. 2010

Camino sorteando los obstáculos y escudriñando cada expresión en busca de un detalle que me haga sentir bien. No busco recompensas por regalar algunos céntimos,  ni una sonrisa complaciente en un "gracias" que dijeron sin poder pensar. Analizo sus facciones, esa ropa raída y esos ojos que se orientan a un vacío lleno de bolsas de El Corte Inglés y zapatos de Chanel. Frente a sus pies una bolsa de deporte procura proteger los sueños a los que un día aspiró y que se esfuman entre las grietas de esa acera que calienta de diez a diez. Silencioso e inmóvil, sólo espera una mano que se acerque con ese metal preciado que le permitirá, con suerte, disfrutar del placer de comer. Sí, para ti es un placer, pero esas costillas impresas en su piel rugen la palabra necesidad.

3 nov. 2010

Como en cierta película con la que un día me topé, creo que el núcleo de La Tierra ha dejado de girar. No sé si las ratas con alas perderán el control o si se desvanecerá la fuerza del 9'8, pero cada día soy más consciente de la decadencia de la raza humana.

La biología no entiende de edad. Un recipiente tan pequeño como el que puede representar un ser con tan solo una década de vida no puede contener ni mantener una nueva realidad. 


No creo en razones de cultura, ni en el origen como causa detonante. Simplemente me atrevo a afirmar que, efectivamente, el núcleo de La Tierra ha dejado de girar.

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.
Albert Einstein

1 nov. 2010

Un mal sueño



Abrió los ojos. No reconoció esa pared color marfil, ni ese cuadro de una viga de metal, suspendida entre rascacielos con una decena de obreros descansando sobre ella, como si de un simple sofá se tratase. Le entró vértigo. Miró hacia abajo. Suelo. ¿Cómo podía darle tanto vértigo el suelo? La distancia no podía ser mayor que la altura de nueve o diez de sus libros de partituras apilados. Se mareó. No comprendía nada. Nada a su alrededor le resultaba familiar y decidió incorporarse. Inmóvil, petrificada.
Estoy soñando, pensó. “Ahora que tengo la certeza de estar soñando no tardaré en despertarme, en mi habitación de siempre, con mi póster de Antony & The Johnsons junto a la cama, en lugar de ese cuadro de dementes suspendidos en el aire”.
Le gustaba más el color de su pared. Siempre le había gustado el amarillo, tal vez por eso de querer ser artista y no creer en las supersticiones. Sí, le gustaba el amarillo chillón de su cuarto; sobre todo cuando el sol se colaba por la ventana, a eso de las doce del mediodía, y hacía que el cuarto empezase a arder. Un dibujo nunca sería un dibujo sin color amarillo.
No se despertaba. Empezaba a cansarse de estar inmóvil. Quería mover algo más que la cabeza. Quería levantarse, rascarse la nariz y tomar un zumo de naranja. “Vamos, despiértate…”.
De repente fue consciente de que le costaba un poco respirar. Algo en la boca le molestaba. No podía ver qué era, tampoco podía quitárselo, pero resultaba realmente incómodo. “Vamos, despiértate…”.
Comenzó a escuchar un murmullo. “Al menos el sueño se pone interesante”. Aunque lejana, creía reconocer una de las dos voces que parecían provenir de una sala contigua. “Es mamá.”
Música. Le parecía escuchar a Beethoven; sí, sin duda era una de sus sonatas. Pocos segundos le hicieron falta para reconocerla. La número 14, es el Claro de Luna. Siempre que escuchaba esta obra maestra imaginaba al propio Beethoven tocando nota a nota la partitura a su amada, la Condesa Giulietta Guicciardi, mientras ésta le observaba con admiración.
Volvió a sentirse mareada. La música sonaba cada vez más lejana y las voces ya eran imperceptibles. Blanco.
Con dificultad volvió a abrir los ojos. Estaba en la misma habitación desconocida, la pared seguía siendo color marfil y el cuadro que detestaba no se había movido de su sitio. Pero había una diferencia, esta vez no estaba sola.
Percibió la voz de su madre, a su lado, muy cerca. No comprendía lo que decía, pero le pareció que lloraba. “Qué sueños más extraños. Creo que dejaré de tomar café.”
De pronto, su madre se acercó, la besó en la cara y rompió a llorar desconsoladamente. Intentó abrazarla, pero seguía sin poder moverse. Intentó tranquilizarla y preguntarle qué ocurría, pero el objeto de su boca continuaba allí y no le permitía articular palabra. Alguien, desconocido, retiró a su madre y comenzó a mirarle a ella, fijamente. Otra persona más. Hablaban entre sí, aunque era incapaz de reconocer una sola de las palabras que pronunciaban.
“Definitivamente, ¡despiértate!”. Pero seguía allí, inmóvil, impotente.
Unas manos se aproximaron a su boca y le comenzaron a retirar, al fin, aquel molesto objeto que apenas le permitía respirar y le impedía articular palabra. Se sintió mucho mejor. “¡Mamá!”. Nadie la escuchaba. “¡Mamá!”. Su madre y los desconocidos se aproximaron a ella. La observaron con una expresión tan compungida que sintió que algo realmente malo le estaba ocurriendo en ese sueño. ¿Por qué nadie la entendía? ¿Por qué no se despertaba?
Poco a poco fue entendiendo palabras sueltas y, finalmente, casi frases completas.
“Lo sentimos. Su hija jamás se recuperará”.
“No te angusties. Antes o después, despertarás. Antes o después, despertarás. Antes o después… serás consciente de que aquel coche ha hecho que amanezcas en una pesadilla de la que nunca, jamás, saldrás”.

29 oct. 2010

Un día necesité al sol


y la lluvia empapó cada centímetro de lo que fui.


El día en que me deshidrate


el Astro Rey me abrasará y se fulminará lo que seré.




Se  me ocurre una lista interminable de asuntos sobre los que divagar, pero hoy no es viernes para eso. Hoy es viernes para película, maíces en explosión y disfrutar de mi edredón. Buenos días sábado sin sol.

27 oct. 2010

Las palabras tienen más autoridad que cualquier código binario rellenando cierta aplicación. 


El organismo no entiende de ceros y unos y mucho menos de errores en logaritmos, integrales o defectos en un microchip.






No imagino desenlaces programados por Fleming



26 oct. 2010

Como gusanos

La metamorfosis da coletazos. Tal vez las alas surjan el día menos esperado. Tal vez un día despierte y me encuentre con que he cambiado de estado, he mutado, me he transformado. La fecha que figura en la tarjeta con la que nos controlan no es un factor determinante a la hora de pensar... ni de actuar. No existe una causa precisa para que se produzca la explosión de colores y el cromatismo inunde cada micra de la piel, pero poco a poco pueden apreciarse los primeros síntomas. Supongo que la vida, minuto a minuto, es la encargada de enseñar al subconsciente el momento de decir basta, de dejar de ser idiota para serlo un poco menos; cosas como ésta, en el fondo, no desaparecen jamás. Puedes convencerte de que tus alas están perfectamente formadas, de que has llegado a la plenitud y nadie logrará hacer que sufras una regresión, pero, en algún recodo de nuestra mente, nunca dejamos de ser simples, diminutas y estúpidas larvas.

20 oct. 2010

Cuando el mundo gira en torno a las cuatro Pes

Un viaje solitario desde Siberia hasta Liberia en autobús no porta consigo el mayor de los suplicios. Mis queridas palatinas se acostumbraron ya a los cambios drásticos de temperatura y la baba de caracol me acompaña a diario en cuanto me enjabono la cara antes de dormir.
Hacer una lista de la compra es inútil si la olvidas en casa o si los pros y los contras se quedan en el bolso mientras te dejas cautivar por las calorías que se cuentan de cien en cien. Y es que lo que algunos dicen que es malo, resulta tentador y sabroso. Lo que esos tipos - y tal vez vosotros - no recomendáis, es duro rechazarlo si está al alcance de la mano.
Yo no soy culpable de darme de bruces con lo apetitoso que los sabios del marketing colocan a la altura de mis ojos. No me veo capaz de decir que no. De momento... intentaré un sí.

17 oct. 2010

Un poco Amélie


No es necesaria una enfermedad cristalina para que, en cualquier momento, puedan destrozarte los metacarpos, y disfrutar de los pequeños detalles puede considerarse una forma de vida. 

Lo que algunos no entienden a veces es el núcleo del argumento de una historia. Aunque elija la unión de cosas pequeñas, no quiere decir que elija una vida pequeña.

8 oct. 2010

No es novedad que el tiempo es oro y el mío se cotiza bastante caro. Se lo presto a quien yo elijo, se lo regalo a quien yo deseo y lo merece quien yo creo. El problema surge cuando el tiempo se esfuma entre mis dedos como lo hizo la arena del hermoso Sahara mientras acariciaba la joroba de aquel blanco camello. Lo he perdido, malgastado y tirado a la basura sin esperanza de reciclaje. El tiempo no se recicla en el apartado de las latas de Steinburg ni en el de los apuntes que cierto día malcopié. 
Si abres el saquito en el que guardo con recelo el reloj de mis días no lo vacíes a tu antojo. Es valioso. Tan valioso que, cuando siento que se disipa, yo me desvanezco con él. Sí, me desvanezco y me deslizo como hizo aquella fina arena entre mis dedos algún día del mes de abril.

7 oct. 2010

Negro

Sus párpados despertaron sin saber por qué, ni cómo, ni dónde, ni cuándo... Y eso era lo que más le preocupaba... ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
No podía soportar aquel dolor punzante en su cabeza y era incapaz de analizar el habitáculo en el que reposaban sus doloridos huesos. Se incorporó lentamente, mientras escuchaba únicamente el chasquido de sus extremidades y la respiración entrecortada que a duras penas era capaz de ejecutar. 
No tardó más de un segundo en darse de bruces contra una pared. Áspera, fría, húmeda... Comenzó a palpar las aristas de las piedras que la conformaban buscando, lentamente, algo que le diese una pista de qué hacía allí. La ansiedad se apoderó de su cuerpo y sus ojos enloquecieron rastreando la oscuridad en busca de algún ápice de luz, de algún contacto con el exterior de aquel lugar, de una mínima cantidad de aire fresco que sustituyese aquel hedor insoportable que apenas le dejaba respirar. Nada. Absolutamente nada. 



Algún día logrará salir de aquel metro cuadrado y respirar; y ver; y comprender; y volver a vivir como,  aunque le parezca extremadamente lejano, lo hizo ayer.

6 oct. 2010

Agotado

El plazo fijo finaliza cuando la letra pequeña crece, madura, cobra protagonismo y se convierte en la reina de la legalidad.
Hablemos de frío y de este algo vacío, de cuando grito que olvido y vuelve a sonar. 
De cuando procuro convencerme de que creo lo que escribo, pero cuando acabo y leo sólo digo la verdad.
Mi firma no aparece en contratos basura ni en frases de aventuras de impreciso final. 



Desconozco más palabras. Tal vez aprenda algunas mañana. O dentro de una semana. Necesito un diccionario. No son suficientes. Sí. Me faltan(s).


1 oct. 2010

Yo elegí el sofá y la manta para ver la puesta de sol. Fui yo quien decidió echar el cerrojo y no mover la cadena que sigue escandalosamente la curva para que nadie pueda entrar. 
No me importa que el agua desdibuje mis curvas tras la puerta defectuosa ni que la ventana esté entreabierta cuando decido taparme con el edredón. En cambio, guardo con recelo todo lo que es sólo mío; lo escondo, lo oculto, lo camuflo... Sí, ésa fue mi elección.

Las palabras ya no se escupen a borbotones, se acabaron las rebajas de inspiración. 
El motivo puede ser bastante claro, pero quien te lo desvele no seré yo.

22 sept. 2010

Busco tu pasaje a la felicidad mientras vivo pendiente del mío. Cinco euros por trayecto puede resultar un precio demasiado caro si el destino promete lluvia o si la mente va a quedarse sentada esperándote comiendo frutos secos en algún banco del lugar de origen. 
Ojeando el álbum - no existe - que absorbió minuto a minuto nuestras vidas cuesta desconectar. Puede que me valoren del uno al diez o que me califiquen del suspenso al sobresaliente, lo importante es existir, no como ese álbum que nunca quiso nacer porque, de algún modo - inteligente -, nunca quiso ser partícipe de hacerme comer con los ojos lo que inevitablemente debo recordar.
A pico y pala no se puede recordar. Desgranando momentos de una enorme pared de roca. 
Aborrezco que comience a detestar algo que fue mío, solo mío, pero que compartí sin pensar en las consecuencias. A la mierda los impulsos, comencemos - de nuevo - a calcular.

21 sept. 2010

No sé si es positivo o negativo, si es mejor o peor, pero es tan real como que uno más uno no son siete y son dos. Es como imaginé que sería. No me hace falta soñar en un escenario ni consultar en un 806, los razonamientos lógicos siempre lograron dotarme de gran capacidad de predicción. 
La terapia de choque podría ser una efectiva solución, pero creo que recuperar sensaciones de julio no es lo que necesito. 
La sinceridad se vende al mejor postor y mi banda magnética llora números rojos. Y dicen que soñar es gratis... los sueños salen muy caros cuando comienza a sonar el reloj.

No busques admiración cuando dices que siempre das un 2x1, también te gusta disfrutar del sol cuando calienta más que yo. 

16 sept. 2010

Cerrar mis párpados en el quinto piso no es fácil si nadie respira en la habitación contigua. Puedo sentirme afortunada, a mí no me rodean pizarras antiquísimas ni duermo en un colchón de polvo, ése ya me encargué de tirarlo a la basura a primeros de mes. Yo descanso en la casa de otro, en un sitio que aún no soy capaz de sentir mío y que parece que suspira cuando intento dormir. Lucho para que mis sentidos también pulsen el pause cuando procuro desactivarme yo. Los fantasmas hacen crujir la madera mientras bailan al son de las ovejas que saltan mientras las evoco sobre este colchón. Las veo, las cuento, las dibujo a pinceladas y las perfilo con un punzón... Demasiadas. 

La alegría alegra. La tranquilidad tranquiliza. Las flores reaparecen. Alegre, tranquila y florida. A lo mejor la tranquilidad crece tanto que Albert Pla pierde la inspiración.
Que espere sentarme en La terracita de Albert Pla a diario no quiere decir nada. 
Que busque una alternativa desesperada para que ella deje de sonar pero no lo que se escucha cuando se calla no quiere decir nada.
Que busque volar en las tres uves dobles de los sueños baratos no quiere decir nada. 
Que unas letras hablando de esperanza me despierten una sonrisa no quiere decir nada. 
Que una imagen de un mundo paralelo se traduzca en unos ojos medianamente vidriosos no quiere decir nada. 
Que cuatro palabras que caminando aisladas no querrían decir nada calienten mis oídos no quiere decir nada. 
Que en tantas y tantas conversaciones aparezca un factor común no quiere decir nada.




Y es que cuántas cosas queremos decir cuando parece que no queremos decir nada.
 

14 sept. 2010

Los kilómetros se convierten en barreras infranqueables. Hace años competí en los ciento cincuenta metros lisos; y es que nunca fui de grandes distancias, el aire me resultaba insuficiente cuando me movía más del tiempo estipulado por mis piernas. Sigo siendo la misma. No puedo. No es un buen momento.

Que aparezca un genio. 



Sí, sigo pensando que la vida es una auténtica mierda.

12 sept. 2010

Hoy mi lenta mente y mis torpes dedos de domingo aúnan sus temas: ¿por qué? 

Ahora, más que nunca, se imprimen en mi cerebro las seis letras sin respuesta. En un instante la dama de negro te fulmina, te reduce a latigazos y te hace desaparecer. No pide cita la muy golfa, no llama antes de entrar, no necesita invitación para pasar a la gran fiesta del día a día y convertirse en la protagonista. Sí, me permito una palabra malsonante, y es que hoy, sí, hoy, y ayer, y mañana, estoy, estaba y estaré enfadada con el mundo, indignada con la suerte e incrédula hacia la realidad. No. No puede ser. Y sí, así es.
Suelo escribir sobre ti, sobre cómo caminábamos, o nos mirábamos, o era yo la única que te observaba. Sobre los lugares que hace unos días cambiaron de empleo para acoger desayunos y sobre el punto y final de una historia que aún no creo que seamos capaces de poner. Hoy no. Hoy y ayer y mañana, que te necesito, necesité y necesitaré, no estás. No hablo de ti, por eso precisamente, porque no estás. Lo que realmente está es él. Quien no va a estar. Al que esa furcia de negro ha engañado vilmente sin que aún sea consciente y con la que se mudará sin previo aviso para no volver a darse un baño en la eterna playa sin olas en la que oía rugir a papá. 


SÍ, LA VIDA ES UNA MIERDA

10 sept. 2010



Enumeras los puntos que dices que el destino unió. No crees en la arbitrariedad de las cosas y tal vez procedencia, momento y lugar bañados en apellidos sean factores comunes tildados con demasiada casualidad.


Los malos tragos se pasan mejor con aguardiente o con tazas sin palabras que inviten a recordar más de la cuenta. Puedes esconder los detalles de este día para olvidar más fácilmente los casi ciento cincuenta días que han transcurrido desde que no bailé. Me gustaría ser chiquitita, pero mis ciento setenta y dos no caben en ningún equipaje. Haz un hueco a las pequeñas cosas. Cuídalas con mimo. Míralas de vez en cuando, lo necesitan como las margaritas del día seis al sol, si no es así, perderán su sentido.


Recorreré los Campos de Castilla durante una temporada; pero Castilla es finita, es caduca, todo pasa, todo acaba. Nuestros años nuevos… nuestras vidas nuevas.


Alles Gute zum Geburtstag


7 sept. 2010

día 1

He comenzado con la mudanza. No es complicado. Desempaquetar recuerdos siempre me gustó.

Ayer abrí la caja que más me asustaba desembalar. De vez en cuando temo encontrarme alguna de mis delicadas piezas hecha añicos. No fue el caso. 


Al despertarme me di cuenta, de nuevo, de que de noche se duerme, en silencio, con los ojos cerrados. Sospecho que jamás aprenderé, a pesar de todas las veces que me han dicho:  

"Niña, calladita estás más guapa"...



6 sept. 2010

Dibujar mentalmente mi silueta será una de tus aficiones. Memorizarás cada una de mis curvas y recordarás, incluso, el ángulo que dibuja mi codo cuando me toco el pelo al leer a Falcones. No olvidarás la curvatura de mis pestañas ni que soy incapaz de tocarme con la lengua la punta de la nariz. Evocarás el lunar que ya nace en mi boca y los ojos rasgados que te veían dormir.
Serás consciente de que tus días ya no se rellenan con estas pequeñas cosas y que muchas de ellas ni siquiera existieron para ti. También de que tal vez no escriba únicamente verdades o que encontrarte en ellas pudo ser un error. 
Hoy no hay conclusión.
Muchas felicidades a mí.

5 sept. 2010

22

A escasas horas de dar la bienvenida a la realidad que me acompañará hasta el próximo seis del nueve procuro recapitular. Lo cierto es que es complicado recordar aquello que escribí hace un año y hacer un álbum mental con las miradas de todos los que me han acompañado se convierte en una misión imposible. Supongo que lo importante de todo este tiempo no son todas las caras que han ido aportando granitos de arena para que el presente sea como es, si no todos aquellos que, un año más, hacen crecer la montaña sin cesar y protagonizan un nuevo capítulo de mi diario.

No me importan las historias que haya conocido el mobiliario con tal de que me abracen al soñar. Prefiero un par de caricias al año que la habitación de la pared azul que sólo invita a dormir. Una semana no es mucho tiempo, las agujas giran vertiginosamente, me doy de bruces con el futuro que tan bien conocía desde el pasado y lo cierto es que creo que el tratamiento va a ser efectivo. Tantas semanas de terapia tenían que merecer la pena.

31 ago. 2010

Puntos

Un quesito en medio de una calle invita a mi mente a descansar como lo hicieron aquel día nuestros huesos.
Observo al niño que espera paciente en aquella parada de autobús. Se mantiene erguido en la esquina que un día ocupamos en el momento en que despertaban los/nuestros días, aunque aquel domingo estuviese ya durmiendo. Saborea un helado, uno de ésos con los que pocos minutos antes se deleitó mi paladar, disfrutando, partícula a partícula, de la acidez y del frescor del limón. Ya sabes que no soy muy amiga de los helados de chocolate.
Puedo hacerme una especie de mapa mental en el que localizo cada uno de los puntos que sé que me harán resaborear. Y es que siempre tuve el estómago delicado y hay muchas cosas que repiten, sobre todo si se hacen excesos a los que una no acostumbra. Y pienso... ¿qué puntos te quedarán? La vista es buena guía para los recuerdos, pero... y si la vista no se encuentra con ese banco, esa esquina, ese bar, ese sofá... ¿le quedará algo que te obligue a recordar? 
Puede que algún día envíe una de mis mariposas por correo postal.

27 ago. 2010

La importancia de reciclar

Ha pasado un cuarto de siglo, dos años hace ya y más de cuatro fueron escritos. No soy fan de tirar lo viejo a la basura.

Mi inventario enumera miles y miles de recuerdos desgastados, sucios y raídos guardados en armarios y cajitas, porque...
¿de qué se compone la vida si no es de recuerdos?

Siempre he pensado que mi presente es el resultado de la suma de todos mis pasados y mi futuro será el resultado de lo que haga con el ahora.
¿Cómo puedes no entender de reciclaje? ¿Cómo es posible que no sepas separar plástico de papel? Si de algo me siento orgullosa es de saber diferenciar.

¿Quieres perderme? Lánzame al orgánico sin más.

25 ago. 2010

Dicen que no hago literatura... 
tienen razón, 
nunca he pasado del melón con jamón, 
de una y de dos... 
No sé escribir, sólo me quito la armadura.



Y algunos me preguntan el porqué. Es evidente que encuentro tesoros en el Backstage de los Aviones que definen de algún modo lo que mis yemas, de vez en cuando, aciertan a imprimir.

Releyendo soy consciente de los retorcidos productos que fabrican mis circunvoluciones en ocasiones y de lo simple que suelo ser cuando intento llegar al tres. La lógica explica que comprendas mis historias. Podría hablar de ósculos si quisiese lo contrario o si, al menos, me apeteciese obligarte a abrir el libro de las palabras en una línea de cada dos. Aunque el continente pueda recubrirse de arte abstracto, el realismo de mis venas aflora cada vez que algo me remueve. Utilizas a menudo un batidor, de ésos con alambres enrollados que agitan cada milímetro cúbico que encuentran en su andadura. No debería permitir que lo hicieses, pero no encontré un antibiótico contra los pinches de cocina.
La ambigüedad solía ser tinte de mi carácter, ahora me la como a cucharadas intentando descrifrarla, mientras tú la agitas como sólo tú sabes hacerlo y la desprendes a borbotones.
Las imprecisiones o las precisiones excesivamente precisas a menudo provocan el mismo efecto.

21 ago. 2010

Tal vez sea porque ya han pasado muchos treinta y unos o porque a veces la piel necesita más que mordiscos de hola y adiós. Puede que sea porque la novedad es la diferencia que condimenta las mejores salsas y hace tiempo que tiré la toalla con las especias de colores despampanantes, prefiero que en lugar de adornar los platos les den discretamente buen sabor.
Cuando arrojé deseos a una hoguera nunca pedí lo que puede que recorra tu cabeza, o puede que sí, pero con distinto protagonista, o no. Me alimento del deslizar de una pluma sobre mi espalda, pocas cosas logran saciar mi hambre de verdad. Ningún médico logró diagnosticar la bipolaridad crónica que no dudo que padezco, puede que sea porque jamás quise curarme, o tal vez porque hay defectos de fábrica que no entran en garantía pasados los veintiuno.
No lances el tiempo al cielo intentando comprenderme, mi nudo está tan enmarañado que ni el más hábil de los mortales sería capaz. Aunque hay algo que puedo afirmar. Uno de mis polos desembaló hace algunos minutos las cajas en las que guardaba las llaves, ésas que bloquearon mi freno. Logré recuperar movilidad.
C'est fini. Here I am, again.

19 ago. 2010

Crónica de una muerte anunciada

Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo.

Podría utilizar la genialidad de tantos en este día que el infinito parecería la hormiga que en aquella mesa escaló mis dedos buscando quién sabe qué. Lo cierto es que el tiempo apremia y, aunque necesito parir letras, no es el momento de confesarme. Sólo recuerdo cierta canción en la que dejaban de respirar.

13 ago. 2010

Veinticuatro horas han pasado desde que me despedí de los raíles y más o menos dos docenas nos acompañaron por las calles indiscretas. En mi piel se han subrayado los recuerdos y las contradicciones carcomen cada milisegundo de mi hoy. Mi papelera de reciclaje se perdió.

Nos esperan la brisa y las olas por segundo, los varios veinticuatros que harán que no sepa recordar qué es no echar de menos.

El hielo de mi café tampoco enfría tanto como cuando buscabas el sol frente a ese arco y las calles han dejado de parecerme nuevas para convertirse en las baldosas que piso y repiso con resignación.

Arroparme a diario saldría demasiado caro.
Los kilómetros se cifrarán en varios ceros.

No tengo ni idea de cómo deshacer este nudo, siempre me ayudaron a desenredar las cadenitas de oro que llenaban mis cajitas por Navidad.

10 ago. 2010

Mis pupilas han descubierto la penumbra tantas veces esta noche que no estoy segura de haber logrado conciliar el sueño. Lograré dormir sin intermitencias cuando el sol se incline un poquito, las hojas se conviertan en alfombras de fuego y los pájaros planeen sobre nuestras cabezas sin miedo al termómetro que tanto observaron a partir de abril.




Necesito un colchón para lanzarme al vacío,
el puenting sin cuerda no es para mí.
No guardes promesas en un saco raído
ni me cuentes historias que no acaban así.
Yo siempre protejo con astucia lo mío
si intentas romperlo me volveré a dormir.

9 ago. 2010

bien

Llevo algunos minutos palpando el teclado. Tantas sensaciones intentando salir por los cinco canales de mis manos son un exceso que ni yo misma puedo asumir. Si lo que siente cada micra de piel y lo que piensa cada recodo de mi cerebro se tradujese al alfabeto, probablemente sería eterno o, quién sabe, tal vez sólo se dibujase un silencio negro, de ésos que dicen todo pero que sólo entienden las personas que guardo como tesoros de colección.

Así pasaban todo el día... haciendo un pulso cabeza y corazón... - recurro de nuevo a Pereza.
La primera ya no entiende y el segundo ¿qué siente?. La lógica quedó de lado hace ya algunas horas y el corazón se fue con ella; ¿los ves? Aplastados como espigas horas antes de que compre el pan.

No me compres con letras ni con versos sin rima que calientan mis oídos hasta que te vea pasar; yo no funciono con mentiras ni con verdades como puños que demuestran que el resto lo firman los Hermanos Grimm.
Ya te expliqué que me acerqué a la herrería y que mi armadura no va a permitir a los golpes pasar. Si noto que me acechan, serás tú quien no se volverá a acercar.

No sé si traducirás mis letras o si el tiempo lo gastas en buscar otro plan, igualmente no busques muchas palabras nuevas, me desnudé ante ti de pies a cabeza y se esfumó el sentido de las cosas por contar.

4 ago. 2010

con el compás hacia el finito

Sólo contaba con la compañía de las farolas y de aquel tísico perro que caminaba sigiloso al son de los pasos de esas chanclas de todo a cien. Atento, con las orejas buscando el cielo, tal vez buscase la compañía de unas manos que le regalasen algo que comer. Pero ella no lo vio. Ese silencio nocturno había logrado que llegase a una abstracción extrema.

No era consciente de sus pasos; un automatismo sin procedencia aparente se había apoderado de sus piernas y caminaba sin rumbo fijo y sin saber muy bien por qué.

Sus neuronas conectaban al compás de X recuerdos, de X conjeturas y planes sin/con futuro que configuraban la semana que comenzaría dando la vuelta al seis.

Sólo se producía en su cabeza la repetición constante de un nombre y una cara, de la sonrisa de esa lista de cosas por hacer.

De las manos que un día conoció en la lejanía y se volvieron cercanas y familiares en su piel.

De la locura de saber cuándo se acaba y que el paseo termine y comience donde se detiene aquel tren.

27 jul. 2010

Se acaban ya las reservas de sensaciones apiladas en mi pequeña despensa. 
Junto a ella, tras esa pequeña puerta, se encuentra el armario de lo que revolotea. Ése, desde hace tiempo bajo cero, se alborota sin previo aviso y sin pedirme permiso a mí. 


Próxima reapertura.

25 jul. 2010

Ahora entiendo por qué el color azul me apasiona. 
Siento tanto placer escuchando al silencio que no querría incorporarme jamás.
El cuerpo tumbado, relajado, disfrutando de la suavidad de la toalla verde que rescaté del armario y de los rayos de sol que, suavemente, despiertan cada uno de los poros de mi piel. Siento el calor acariciando mi cara, aterrizando en mi pecho, cruzando mi tripa rodeando el  ombligo y recorriendo mis piernas sin ningún pudor. Mis brazos, descansando a ambos lados, desembocan en dos manos curiosas que acarician la arena, disfrutando de ella grano a grano. 
Puedo sentir la crema hidratante, ésa que yo misma extendí minutos antes por todos los ángulos de mi piel, deslizarse levemente, mezclándose con las primeras gotas de sudor que el sol se atreve a despertar. 
Mis tres sentidos no descansan, analizan cada estímulo, cada señal, cada sonido, cada olor, cada sensación. La vista no la necesito, mis ojos son prescindibles ahora mismo, sólo quiero cerrarlos y sentir cómo el calor hace que mis párpados palpiten y tiemblen como si quisiesen romper a llorar. Mi boca permanece cerrada. No quiero saborear. Sólo quiero escuchar, sentir, oler. 
Sólo quiero que se apague el interruptor de mi conciencia, de mi memoria; el comecocos intenta sobresaltarme, pero, los próximos minutos, son sólo para mí.
Mi silencio.