21 ago. 2010

Tal vez sea porque ya han pasado muchos treinta y unos o porque a veces la piel necesita más que mordiscos de hola y adiós. Puede que sea porque la novedad es la diferencia que condimenta las mejores salsas y hace tiempo que tiré la toalla con las especias de colores despampanantes, prefiero que en lugar de adornar los platos les den discretamente buen sabor.
Cuando arrojé deseos a una hoguera nunca pedí lo que puede que recorra tu cabeza, o puede que sí, pero con distinto protagonista, o no. Me alimento del deslizar de una pluma sobre mi espalda, pocas cosas logran saciar mi hambre de verdad. Ningún médico logró diagnosticar la bipolaridad crónica que no dudo que padezco, puede que sea porque jamás quise curarme, o tal vez porque hay defectos de fábrica que no entran en garantía pasados los veintiuno.
No lances el tiempo al cielo intentando comprenderme, mi nudo está tan enmarañado que ni el más hábil de los mortales sería capaz. Aunque hay algo que puedo afirmar. Uno de mis polos desembaló hace algunos minutos las cajas en las que guardaba las llaves, ésas que bloquearon mi freno. Logré recuperar movilidad.
C'est fini. Here I am, again.

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