22 mar. 2017

Dieciocho

Aquel día nos hicimos mayores de edad. No hizo falta nada más que mojar los pies en el mar para que apretáramos aún más fuerte nuestras manos. Ya se acumulan los recuerdos y nadie sabe si fue nuestra primera arena en invierno.
Tú no lo percibes desde el vértice de todo, pero hoy los meteorólogos han fallado una vez más. Igual que aquellos cortoplacistas de los kilómetros.
Nos hicimos mayores de edad. Y se dibujó una arruga en mi espalda con la forma de tus manos. A juego con la veinticuatro horas que esculpiste en la comisura de mis labios.

10 feb. 2017

Involución industrial

No me gustan las mañanas que comienzan bajo tierra. Son amaneceres de alta velocidad, de hormigas desconocidas que se abren paso a golpe de tupper. Subo y bajo cascadas en fila india, con coronillas y traseros aleatorios como paisaje. ¿Será que nunca abandonamos el colegio?
Mientras dejo que me lleve la corriente pienso, ¿es ésta la única alternativa? Ser miembro de una cadena de montaje, con o sin corbata, he ahí la diferencia. Pero aquí se fabrica en serie.
Y doy con la archiconocida clave. Por eso se inventaron los fines de semana. Para que pongamos a punto la maquinaria y reseteemos los sistemas. Porque el lunes no perdona y a Madrid le toca bajar de nuevo a las calderas.

30 ene. 2017

El Gordo

Llegados a este punto se ha convertido en una Lotería macabra. En el sorteo que no quieres que culmine con el grito de tu nombre. En la apuesta en la que te llevas la contraria convencida de perder.
Porque no quieres que te torture una noche más. No quieres que ensombrezca un día más.
Pero no siempre logras que la suerte esté del otro lado y, un ocaso más, sobre la mesilla de noche yace con apariencia inocente y trazados de lápiz de color la papeleta ganadora.
Solamente es necesario que no olvides que es un inevitable, como los souvenirs mal escogidos por manos amigas.
Ya es hora de dejar de forcejear.

23 ene. 2017

Run run run

Una vez más he despertado riñendo al mundo por demasiadas cosas. La suerte decidió no comer las uvas por el momento y se ríe tras cada intento desde el otro lado del calendario.
Yo quito la etiqueta a un nuevo lunes tras guardar en una lata de galletas los granos de arena que quisieron ver mundo via AVE. Y escuece. Vaya si escuece.
Son tiempos en los que no pides al reloj que se detenga, sino que sueñas con el último sprint de las agujas y que baje de verdad el carrillón.