13 jun. 2016

Ginkgo

Dime si no pararías el reloj entre violetas y falsos pensamientos. No me importaría escoger el camino que no lleva al puente rojo si fuera a equivocarme de tu mano. Tú, que me acompañas tan cerca que hoy aún te puedo oler.  Hueles a semillas y a galletas holandesas, a piel con ganas, a ganas de piel. Hueles a mar, a viento de poniente, a todas las horas que podríamos pasar desgastándonos los lunares.
Hueles a mermelada de frutas, a cerezas de diamante, a Moussel en un metro cuadrado.
Ya estoy llenando un frasco de perfume con todas tus fragancias para aliviar cada cuenta atrás.
Tic tac, tic tac.
Ginkgo.

6 jun. 2016

Lo que pasaría

Qué pasaría si la vida hubiera diseñado un juego macabro. Si hubiera puesto el caramelo más apetecible al filo de los labios... pero siempre al filo. Si todas las zarzas que poco a poco se adueñaran del camino fueran a hacerlo definitivamente intransitable. Si la vida de pronto se volviera hueca y solamente se escuchara el eco de lo que podría ser. Si la insatisfacción cantara Bingo. Si tuvieras que escribir.

Pues que a las doce en punto sería martes. Como siempre cada siete.

22 may. 2016

Ven

Ya no quiero más trenes con destino tú. Quiero que todos los hasta sean contigo. Que los orígenes de lo que venga lleven tu nombre y el mío. Que el Tempo lo marquemos dos y que llenemos de sellos el libro. Quiero que me despiertes y me cambies de almohada, que brille el sol incluso si ya caduca el domingo. No quiero despedirme de ti, quiero poder guardar mi abrigo.
Ven. No tendremos que cambiar los dados, porque toda la suerte ya la habremos tenido.
Quédate conmigo. 

9 may. 2016

Gotas de agua dulce

A quién le importa que diluvie ahí fuera si podemos mojarnos juntos bajo el paraguas. O reírnos al unísono cuando te nombran hijo de Zeus y te invitan a fiestas del pijama. Podemos subir en ascensor al cielo y bajar con los ojos vacíos, o redibujar las arrugas de la frente que nos delatan. 
Es lunes y, ya sabes, mi calendario vuelve a convertirse en una cuenta atrás. Doce. Como las letras de nuestra palabra preferida.

2 may. 2016

Historia de una maleta al borde de la explosión

Una vez más, viaje de vuelta y, de nuevo, la maleta reposa aún más llena tras sus últimos días de trabajo.
Seguimos demostrando al mundo que no hay olas que nos frenen, ni viento que nos haga volar sin control. El control solo lo perdemos cuando pulsamos el botón y cerramos las puertas al exterior. Si las hay.
Quiero perder de todo, menos el tiempo, contigo. Quiero perder la vergüenza, quiero perder el amor (propio), quiero perder el teléfono, quiero perder el reloj. Quiero que seamos inmarceables.
Quiero perder el miedo a reconocer que no tengo remedio, que estoy condenada a ti.
Y que bendita condena.

29 abr. 2016

Catorce

Catorce son cuatro dedos de más. O seis de menos.
Son siete pares de huevos fritos. Son los kilómetros que nos separaban de la tortilla de los viernes.
Catorce es la hora de comer. Es el día elegido por El Corte Inglés.
Catorce es febrero sin hacer parada en diciembre.
Catorce es vecino de dieciséis, salvo saltos de acera.
Catorce son las horas que quedan. Catorce.
Tictac tictac.

16 abr. 2016

Sin maletas

Allá voy, con la maleta cargada de incertidumbre y el estómago en guardia preparado para el looping. Mientras aparecen ante mí mis adorados Campos de Castilla, pienso en que nada ocurre ni pronto ni tarde, sino cuando debía ocurrir. Por eso te encontré lejos de nuestro origen pero cerca de los nuestros. Para que siempre tuviéramos una gran historia compartida y un lugar coloreado en rojo por muchos en el mapamundi. Y es por eso que, mientras en el calendario transcurrían la estaciones, de un 19 a esta parte no conozco más que el verano.

Allá voy, y he perdido el equipaje donde guardé el «qué pasará». Porque da igual lo que pase, mientras en el billete aparezcan tu nombre y el mío.

27 mar. 2016

Brasas en la nieve


Respirar aire de marca; observar el mundo desde arriba; sobrevolarlo sin alas; caminar sin límite ni destino; reír hasta tener que pisar el freno; comer con los ojos cerrados; estrenar nuevas arrugas en la piel; sentir agujetas en el corazón; saborear fruta con zumo de naranja; paladear chocolate al Sol del Pirineo; despertar con las brasas a pleno rendimiento; probar algo nuevo, siempre algo nuevo. Haberte encontrado. 
Eso es vida. Eres pura vida.