18 sept. 2016

El reinado de las comas

No me digas que no es bonito,
haber pasado 365,
que las manos se quieran aún más cerca,
que los besos se deseen en jornada laboral.
No me digas que no es bonito
que de nuevo hayamos huido
al primer sitio donde nos quisimos
fuera de zonas de seguridad.
No me digas que no es bonito,
que el castillo no se haya caído,
que el Sol caliente en septiembre
para que podamos saltar.
No me digas que no es bonito
que todo y nada tengan sentido,
que ni una granada se resista
a acabar en tu paladar.
No me digas que no es bonito
rendirse a la corriente del río,
que el agua se deslice con fuerza
mientras nadie debe mirar.
No me digas que no es bonito
que sin habernos despedido
ya nos echáramos de menos
y empezáramos a contar.
No me digas que no es bonito
dibujar otro punto y seguido,
sin dejar de pensar en el día
en que las comas puedan reinar.

16 ago. 2016

Cuaderno de vida-cora

Todo pasa. Todo acaba. Estuvimos en lo más alto para vivir aún más fuerte. Y lo hicimos.
Los minutos se balancearon a ritmo de ferry y el Adriático vio tantas veces agitarse nuestras piernas que soñó con convertirnos en sirenas. Y yo me sentí como si también hubiéramos saltado desde aquel puente que une a Tara y Halebija. Ése que yo misma reconstruiré para que haga lo mismo con nosotros.

Hoy, que la realidad obliga, yo ocupo la mente pensando cómo se dibuja la felicidad en un diario.

15 jul. 2016

Des larmes

Comienza el día teñido de sangre. Una vez más. 
No puedo soportar un nuevo vídeo, otra galería de fotos... en las que aparezca tantísimo dolor. Nunca entenderé por qué existe quien quiere convertir en catástrofe un mundo creado para ser tan maravilloso como los seres humanos queramos.

Quien, en nombre de ya nadie sabe qué, es capaz de terminar con el aleteo de tantas y tantas mariposas.
Mientras los gritos y el terror inundaban las calles que esa noche se habían vestido de gala, nosotros disfrutábamos de la vida. ¿No es así como se supone que debía ser?
Hoy es un día triste. Una vez más.
Hoy todos somos Francia. Y siempre.

Des larmes

Comienza el día teñido de sangre. Una vez más. 
No puedo soportar un nuevo vídeo, otra galería de fotos... en las que aparezca tantísimo dolor. Nunca entenderé por qué existe quien quiere convertir en catástrofe un mundo creado para ser tan maravilloso como los seres humanos queramos.
Quien, en nombre de ya nadie sabe qué, es capaz de terminar con el aleteo de tantas y tantas mariposas.
Mientras los gritos y el terror inundaban las calles que esa noche se habían vestido de gala, nosotros disfrutábamos de la vida. ¿No es así como se supone que debía ser?
Hoy es un día triste. Una vez más.
Hoy todos somos Francia. Y siempre.

13 jun. 2016

Ginkgo

Dime si no pararías el reloj entre violetas y falsos pensamientos. No me importaría escoger el camino que no lleva al puente rojo si fuera a equivocarme de tu mano. Tú, que me acompañas tan cerca que hoy aún te puedo oler.  Hueles a semillas y a galletas holandesas, a piel con ganas, a ganas de piel. Hueles a mar, a viento de poniente, a todas las horas que podríamos pasar desgastándonos los lunares.
Hueles a mermelada de frutas, a cerezas de diamante, a Moussel en un metro cuadrado.
Ya estoy llenando un frasco de perfume con todas tus fragancias para aliviar cada cuenta atrás.
Tic tac, tic tac.
Ginkgo.

6 jun. 2016

Lo que pasaría

Qué pasaría si la vida hubiera diseñado un juego macabro. Si hubiera puesto el caramelo más apetecible al filo de los labios... pero siempre al filo. Si todas las zarzas que poco a poco se adueñaran del camino fueran a hacerlo definitivamente intransitable. Si la vida de pronto se volviera hueca y solamente se escuchara el eco de lo que podría ser. Si la insatisfacción cantara Bingo. Si tuvieras que escribir.

Pues que a las doce en punto sería martes. Como siempre cada siete.

22 may. 2016

Ven

Ya no quiero más trenes con destino tú. Quiero que todos los hasta sean contigo. Que los orígenes de lo que venga lleven tu nombre y el mío. Que el Tempo lo marquemos dos y que llenemos de sellos el libro. Quiero que me despiertes y me cambies de almohada, que brille el sol incluso si ya caduca el domingo. No quiero despedirme de ti, quiero poder guardar mi abrigo.
Ven. No tendremos que cambiar los dados, porque toda la suerte ya la habremos tenido.
Quédate conmigo. 

9 may. 2016

Gotas de agua dulce

A quién le importa que diluvie ahí fuera si podemos mojarnos juntos bajo el paraguas. O reírnos al unísono cuando te nombran hijo de Zeus y te invitan a fiestas del pijama. Podemos subir en ascensor al cielo y bajar con los ojos vacíos, o redibujar las arrugas de la frente que nos delatan. 
Es lunes y, ya sabes, mi calendario vuelve a convertirse en una cuenta atrás. Doce. Como las letras de nuestra palabra preferida.