19 sept. 2017

Dos para dos

Van dos y me llevo uno. Te llevo a ti. Conmigo. Al fin del mundo. 
Como equipaje de mano, no vayan a quedarse contigo en alguna escala.
Lo hice en la ciudad de los palacios. Aunque volaras sobre mí. Volaste a mi lado desde ese 19. 
Como ahora. Como hicimos. Como haremos. 
De la mano. 
A Panamá o al edificio de al lado. Pero con asiento para dos. 

8 sept. 2017

Follow me

Las niñas ya no son niñas.
Las niñas se pintan los labios de color violeta a ellas mismas y no a sus muñecas.
Coleccionan fotos en Instagram en lugar de en álbumes de cromos.
Organizan su rutina entre stories y fotografías.
Se visten como Barbies en vez de coleccionar patinadoras o dentistas.
Juegan a escribir blogs, a ser YouTubers, artistas de reggaeton.
Sueñan con ser la reina de los followers en lugar de princesas Disney.

¿Qué estamos haciendo?

5 sept. 2017

Metro de líneas

Será la falta de costumbre, serán los años que llegan y pasan, será que todo vale con tal de anular los sentidos en ese lugar, pero me gusta leer en el metro.
Llegados a este punto de confesión, no puedo dejarlo así. Lo cierto es que esta perversión que puede significar el placer de la lectura bajo tierra no se queda aquí.
Me gusta observar a quienes leen en el metro. Se abstraen, ignoran los estímulos externos, y se sumergen. Aún más.
Suelo pararme a imaginar qué ocupará su lectura. Qué personajes estará vistiendo y desvistiendo su mente, qué trama recorrerá los escenarios de cada página.
Mantengo la esperanza de que, esta vez sí, acaben ese libro que comenzaron con la ilusión que precede a las grandes historias. Esa que tan rápido se desvanece con las no tan grandes.
Hoy he sentido la tentación de preguntar a un joven que reposaba sobre esa barra amarilla prostituida por tantos. Lejos de traicionar esta manía de hablar demasiado, he pensado en acercarme y pedirle que me prestara esa historia que hacía que sonriera entre líneas.
Pero he seguido leyendo. Que para eso he subido al metro.

3 ago. 2017

Ag(o)sto

Ya nadie viaja por dinero en este gusano de cuatro ruedas. Es agosto y el mundo se ha parado. El centro se ha parado.
El hormiguero se dispersa y huye en hordas hacia las puestas de sol de verdad. A nadie le importa hoy la hormiga reina, ninguno quiere recordar hoy su trono y su pena. Las obreras viven en agosto. Y muchas nunca volverán a morir un septiembre. A gusto.

2 jul. 2017

Con los pies descalzos

Primer domingo de julio y el verano arranca como apagó el motor la primavera: observando el mundo a través de la ventanilla de un tren con asiento para uno. Hoy regreso con la piel un poco más morena y otro poco más ajena. Te adueñas de ella cada vez que compartimos amanecer y parece que ya te has proclamado accionista mayoritario. Y no sé qué debo hacer con la tuya, porque yo no encuentro mejor almohada que tu lado izquierdo. 
Yema de sol, arena con agujeros y viento que se fue sin despedirse. Pasos que tatúan huellas a pares, aunque el grano sea a veces pincho. ¿Cuántas playas habremos recorrido? Cádiz entera podría narrar la historia de los que se conocieron de traje y vestido. De ésos que ahora caminan descalzos porque así es más sencillo saltar como si fueran niños. 
Cómo se puede ser tan pequeña.

11 jun. 2017

Cuentos chinos

Nadie creerá que seas capaz de adivinar en qué momento vayan a estallar las falanges. Tampoco que tengas el poder de generar un sitio favorito en el mundo, porque el sitio seas simplemente tú. Quién va a creer que los lunes a viernes sean solamente puntos suspensivos. O que resulte apetecible reposar sobre gelatina de tomate. O que pueda a aparecer un grupo de música en plena calle solamente para que abramos una cerveza para dos.
Es difícil asimilar que un juego de mesa pueda significar que ya contamos como pares y que agarrarse a unos barrotes de madrugada pueda ser refrescante solamente porque grito contigo. Hay muchas cosas incomprensibles, como que las brevas son las que preceden a los higos. Lo que es muy sencillo comprender es que ya no quiera que el mundo vuelva a acabar en domingo.

8 may. 2017

La cruz de los lunes

Hoy he despertado con dolor en los músculos y en la piel. Una vez más siento que el lunes es nuestro enemigo indiscutible, aunque se maquille con polvos de sol o anuncie el inicio de un gran fin para los dos.
Desde el número 7 veo cómo a la gente le cuesta sonreír. Es porque a ellos tampoco les han arropado esta noche, ni han acabado sin saberlo en la mejor cama para uno, pero despertado en mañana para dos. O eso pienso yo.
Junto a mí, una mujer se santigua. Será porque también espera llegar a casa y que todo haya cambiado. Vuelvo a imaginar. Ya sabes que yo no soy muy, ni poco, creyente en nada, pero rezaría cada hora si eso sirviera para que cada lunes no significara el nuevo suicidio de un domingo, sino el nacimiento de otros siete para dos.

1 may. 2017

La mochila que cayó al andén

Hoy te he observado mientras recorrías el andén número tres, ése que, caprichoso, decidió admitir los pasos de dos en dos y desterrar los de cuatro en cuatro. He recorrido tu cuerpo de pies a cabeza y de cabeza a pies, de chaqueta a maleta y de gafas a cerámica. He tratado de encontrar aquello que hace que a veces la sonrisa se confunda al dibujar su curva, pero no estaba. Y entonces he comprendido todo. No eres tú quien arrastra un bote de pintura gris, ni está en ti aquello que ensombrece los días en los que trabaja el despertador para uno. Todo se esconde dentro de esa mochila que nos empeñamos en sobrecargar de cuando en cuando, como si en la vida debiera existir por obligación, como si caminar sin peso a la espalda fuera un lujo a merced de guión.
No hay nada más desolador que disfrutar solo a tantos por ciento, ni nada tan doloroso como despedirse con demasiado dicho y por decir. No quiero más pendientes que los de plata ni abrazos más cortos que los que consiguen despertar a las hormigas.
Te quiero conmigo, mucho en cuerpo, todo en mente. Te quiero entero, verdadero, como eres tú. Sin mochilas, sin andenes a las cinco y veinte. Con la sonrisa transparente que descubre todo lo que significas tú. Con la sonrisa cristalina que hace surgir todo lo que ahora significo yo.