8 may. 2017

La cruz de los lunes

Hoy he despertado con dolor en los músculos y en la piel. Una vez más siento que el lunes es nuestro enemigo indiscutible, aunque se maquille con polvos de sol o anuncie el inicio de un gran fin para los dos.
Desde el número 7 veo cómo a la gente le cuesta sonreír. Es porque a ellos tampoco les han arropado esta noche, ni han acabado sin saberlo en la mejor cama para uno, pero despertado en mañana para dos. O eso pienso yo.
Junto a mí, una mujer se santigua. Será porque también espera llegar a casa y que todo haya cambiado. Vuelvo a imaginar. Ya sabes que yo no soy muy, ni poco, creyente en nada, pero rezaría cada hora si eso sirviera para que cada lunes no significara el nuevo suicidio de un domingo, sino el nacimiento de otros siete para dos.

1 may. 2017

La mochila que cayó al andén

Hoy te he observado mientras recorrías el andén número tres, ése que, caprichoso, decidió admitir los pasos de dos en dos y desterrar los de cuatro en cuatro. He recorrido tu cuerpo de pies a cabeza y de cabeza a pies, de chaqueta a maleta y de gafas a cerámica. He tratado de encontrar aquello que hace que a veces la sonrisa se confunda al dibujar su curva, pero no estaba. Y entonces he comprendido todo. No eres tú quien arrastra un bote de pintura gris, ni está en ti aquello que ensombrece los días en los que trabaja el despertador para uno. Todo se esconde dentro de esa mochila que nos empeñamos en sobrecargar de cuando en cuando, como si en la vida debiera existir por obligación, como si caminar sin peso a la espalda fuera un lujo a merced de guión.
No hay nada más desolador que disfrutar solo a tantos por ciento, ni nada tan doloroso como despedirse con demasiado dicho y por decir. No quiero más pendientes que los de plata ni abrazos más cortos que los que consiguen despertar a las hormigas.
Te quiero conmigo, mucho en cuerpo, todo en mente. Te quiero entero, verdadero, como eres tú. Sin mochilas, sin andenes a las cinco y vente. Con la sonrisa transparente que descubre todo lo que significas tú. Con la sonrisa cristalina que hace surgir todo lo que ahora significo yo.

22 mar. 2017

Dieciocho

Aquel día nos hicimos mayores de edad. No hizo falta nada más que mojar los pies en el mar para que apretáramos aún más fuerte nuestras manos. Ya se acumulan los recuerdos y nadie sabe si fue nuestra primera arena en invierno.
Tú no lo percibes desde el vértice de todo, pero hoy los meteorólogos han fallado una vez más. Igual que aquellos cortoplacistas de los kilómetros.
Nos hicimos mayores de edad. Y se dibujó una arruga en mi espalda con la forma de tus manos. A juego con la veinticuatro horas que esculpiste en la comisura de mis labios.

10 feb. 2017

Involución industrial

No me gustan las mañanas que comienzan bajo tierra. Son amaneceres de alta velocidad, de hormigas desconocidas que se abren paso a golpe de tupper. Subo y bajo cascadas en fila india, con coronillas y traseros aleatorios como paisaje. ¿Será que nunca abandonamos el colegio?
Mientras dejo que me lleve la corriente pienso, ¿es ésta la única alternativa? Ser miembro de una cadena de montaje, con o sin corbata, he ahí la diferencia. Pero aquí se fabrica en serie.
Y doy con la archiconocida clave. Por eso se inventaron los fines de semana. Para que pongamos a punto la maquinaria y reseteemos los sistemas. Porque el lunes no perdona y a Madrid le toca bajar de nuevo a las calderas.

30 ene. 2017

El Gordo

Llegados a este punto se ha convertido en una Lotería macabra. En el sorteo que no quieres que culmine con el grito de tu nombre. En la apuesta en la que te llevas la contraria convencida de perder.
Porque no quieres que te torture una noche más. No quieres que ensombrezca un día más.
Pero no siempre logras que la suerte esté del otro lado y, un ocaso más, sobre la mesilla de noche yace con apariencia inocente y trazados de lápiz de color la papeleta ganadora.
Solamente es necesario que no olvides que es un inevitable, como los souvenirs mal escogidos por manos amigas.
Ya es hora de dejar de forcejear.

23 ene. 2017

Run run run

Una vez más he despertado riñendo al mundo por demasiadas cosas. La suerte decidió no comer las uvas por el momento y se ríe tras cada intento desde el otro lado del calendario.
Yo quito la etiqueta a un nuevo lunes tras guardar en una lata de galletas los granos de arena que quisieron ver mundo via AVE. Y escuece. Vaya si escuece.
Son tiempos en los que no pides al reloj que se detenga, sino que sueñas con el último sprint de las agujas y que baje de verdad el carrillón.

19 dic. 2016

Melatoless

No sé qué ocurre en mi cabeza las noches en las que el sueño decide esquivar mis sábanas. No le importa si recurro a ayuda de terceros. Ni si devoro tinta triste para no pensar. Tampoco las notas azules son capaces de atraer los bostezos de verdad. E ignora el titilar de las llamas frente a las estrellas.
Agua caliente y aromas, larva de algodón. Hasta que Oniria conquista a Insomnia por un par de insignificantes horas.
Y vuelta a empezar la vida. Y vuelta a sobrevivir al día.

10 dic. 2016

Cuando se acaba la semana y yo con ella

No, no me gustan los fines de semana que me recuerdan que estás lejos. Ni los que tratan de convencerme de que no es para tanto. Ni los que se esfuerzan por asegurarme que no se está tan mal así. No. No me gustan.
Detesto los que se llenan de fotos tuyas a cientos de kilómetros de distancia, los que se cuentan llegado el domingo noche.
Me importa un carajo que me digan que es precioso encontrarse en mil lugares diferentes, recorrer geografías desconocidas, bailar en cimas de larga distancia.
Yo quiero que estés aquí. Que cuentes conmigo, las horas, los días, los lunares. Que no te escapes. Que traigas mi día. Que aparezcas mi noche. Que desaparezcas mis sombras.
En definitiva, que me gusten todos los fines de semana.