27 dic. 2014

Con un toque afrutado a utopía

Mayor es el amor cuanto más lento es el paseo. Paso a paso, mano a mano, beso a beso. 
Si mayor es el amor, las gotas mojan menos. El frío curte poco y huele bien el viento. Se alcanzan las más altas cimas a base de grafito y hielo, y el sol brilla tan fuerte que en cuanto se esconde y desmaquilla al cielo, éste se sonroja y se viste de lentejuela y terciopelo. Las flores viven eternas primaveras, los helados capturan el invierno, los ríos tocan las castañuelas, los niños utilizan los iPads como pisapapeles, la televisión tiene planta de reciclaje, el café soluble no existe y el Excel se prohíbe en los centros de trabajo. Los hospitales no tienen huéspedes por Navidad, la palabra libertad deja de ser un títere y los Presidentes aprenden a no serlo. La música nunca está prohibida, el cine es obligatorio en los planes de estudio, los teatros dejan de convertirse en restaurantes, los aviones jamás caen al suelo, nadie pierde las ganas de vivir y todos nos reímos del miedo a la muerte. 
Y es que, desde la barra de un bar, ¿quién no ha intentado arreglar el mundo?


16 dic. 2014

Arena indeleble

Supiste vivir tu cuarto con una sonrisa, ésa que siempre estaba disponible. Y ahora te la has llevado, y contigo la de tantos que querrían escribir una y mil vidas a tu lado. Y un pedacito de la de quienes pudimos componer algún verso entre las paredes que Cervantes nunca visitó y de aquellos rincones donde los grados hacían que cambiáramos el nombre de la entrada. 

Sé que esa risa inconfundible jamás quiso abandonar y que tus ganas nunca llegaron a rendirse. Que siempre que vea aquella tortuga recordaré que un día la hiciste sonar y que ahora que es tarde pienso cuánto tiempo hace que no veo tus manos. Pero estoy segura de algo, y es de que aunque el mar devore cualquier rastro en la arena, en Túnez hay una huella que ni la más poderosa ola se podrá llevar. 

14 dic. 2014

Resaca

Hoy necesitaba escribirte algo, pero los niños y los borrachos nunca mienten, y la etiqueta de tu olor confiesa más de 40 grados. Dame de plazo hasta que las burbujas den a luz al 2015 o hasta que el granate vuelva a necesitar unas vacaciones. Hasta que recupere la destreza al aplicar el maquillaje. Hasta que rescate el escudo y esa espada que me hiciste arrojar al suelo para dar alas a la piel. 
En esas horas en que descubrí que la resaca es una afección contagiosa.

13 dic. 2014

De libertades, atentados, futuros y juegos de azar

El cielo se deshace en carcajadas, y tú pensabas que eras el único capaz de llorar de felicidad. Mientras las gotas inundan el lugar al que todos miran y donde nadie habla, un robot ridiculiza a la especie humana en HD. Y las neuronas se ocupan con la improvisación. El artilugio que se reserva para dar cuerda a los pensamientos se engrasa con la idea de lo bello de un mundo sin agendas, carente de lo que algunos llaman planes y otros sienten como cadenas a las que apodan rutina o atentado terrorista contra la emoción. Hay quienes piensan que la libertad acaba donde la del otro comienza, y quienes desdibujan los límites argumentando que vida solo hay una y que es demasiado maravillosa como para pensar en la auto-represión. ¿Pero es represión el acuerdo? ¿Puede resultar ser mordaza una simple conversación? ¿Es una pregunta posible desencadenante de desencanto? ¿Una solicitud puede dinamitar un presente ambiguo? 

Las mentes extrañas son impredecibles. No se entienda extraño como algo negativo, sino como poco común. Quien se enamora de convencionalismos vive en su zona de confort eternamente, sin más sobresalto que los imprevistos externos que puedan asaltar su tandem perfecto, que yo relataría a base de bostezos. Nunca fui de inclinar la balanza hacia el tentador trato, pero elegir truco no siempre es divertido cuando con quien juegas es aún mejor trilero.

8 dic. 2014

Génesis

Cuando el mundo parece suficientemente embrollado los átomos enlazan de formas inexplicables conformando moléculas tan complejas que no podrían ser comprendidas junto a ningún tulipán. Iónico, metálico, covalente... química para aficionados, el Teo del filósofo, el Petete del astrofísico, el jeroglífico más inaccesible para mentes con muros de hormigón como la mía. 
Manos aún en proceso de descongelación que intentan vomitar ideas a punto de ebullición, de ésas que amenazan con romper a hervir paralizando los dedos que ansían despojarse de la perplejidad.
Atónito te das cuenta de que lo más complejo no es comprender el origen del Universo. 

4 dic. 2014

De música y arena

Cuando el mundo grita se suelta el pelo y empieza a cantar. La música es una constante, al igual que lo es su sonrisa, perenne y fresca, radiante y eterna. Algunos dirían que es Primavera. Es capaz de encontrar hielo en el desierto y arena entre las orejas de un oso polar. 
Engulle miedos y los transforma en fiestas, roza un corazón y se evapora la cicatriz.

Puede convencerte de que incluso el turquesa es casi negro y de que mirando al techo también puedes ver las estrellas. Y quién quiere alcanzar el Sol pudiendo rozar sus piernas, delicadas pero esbeltas, listas para correr con sentido a ningún lugar o a todos a la vez.
Es por eso que siempre va de la mano de alguien que espera ser quien ya no la espera. Alguien que siente que siempre estuvo listo para quedarse y construir un fuerte en el que sólo respiraran ellos dos. Ése que soñó tantas veces con su melena, con sus suspiros e incluso con sus peleas, con desenlaces en un beso reparador.
Y han pasado tantas manos como cometas. Y ha roto tantos corazones como zapatos quieren perder las Cenicientas. Y ha protagonizado tantas películas que el cine se quedó mudo pleno siglo XXI. 
Mientras tanto, ella continúa cantando, y el mundo sigue esperando a ocupar el lugar de la orquesta.

30 nov. 2014

Asteroides

Bajo la atenta mirada de nadie se comenzó a construir una historia con resaca de despacho, olor a aeropuertos y tintes de Sabana. La trama comenzó por el tejado, un tejado ineludible compuesto por tejas infinitas, de ésas no aptas para besos de mariposa. Y de mariposas va la vida, al menos yo fui oruga en alguna otra. 
Construir un acertijo no es sencillo cuando el impulso empuja más que la paciencia. Ocurre lo mismo cuando se pretende controlar el cuerpo y los Newtons han sido más generosos con las ganas que con la cabeza. O cuando tejer el nudo parece depender de un tintineo con luz propia que grita un aquí estoy

Aún es pronto para que me traduzca, aunque tal vez pronto no sea la palabra. Pronto carece de sentido cuando no se acompaña de un futuro compuesto, ese caprichoso indicativo que pasa por encima al cómodo presente simple y que todo lo convierte en complejo, en incierto y doble, o en mitad. Mitad a partes nunca iguales, aunque te declares amante de la simetría. Porque la balanza es la eterna plañidera del equilibrio, ese concepto al que veneran los utópicos y que físicos y químicos alcanzan con fórmulas interminables. Pero la colisión de un cometa anula toda equilibriocepción y algunos dicen que Halley ha vuelto. 

20 nov. 2014

A mil grados bajo cero

Nunca lo verás, porque mi colchón es muy pequeño y mi corazón demasiado grande como para que llegues a merecerlo. No lo sentirás, porque la piel fría se muere y sólo no hiberna en invierno. Y yo soy primavera, soy sol, soy insectos. Yo pico, yo rozo, yo vuelo, yo muerdo. Polinizo y exploro la esencia de los geranios y los cerezos. Tengo tantas vidas como veces al día muero. Me tiño de metamorfosis si me hablan de tintes de pelo. Yo escribo, yo leo, yo escucho, yo huelo.
Tú congelas, necrosas, destruyes con tu veneno. Acabas con cualquier luz que pretenda descongelar tus dedos. Y ahí, solo desde tu espacio, sin leer lo que me invento, te crees más feliz por triste que quienes se parten el pecho por atreverse a empezar un cuento. 

19 nov. 2014

Penalti

Fue conocernos y decidir vivirnos. 
Y cómo nos vivimos. 
Nos vivimos sin apenas vernos. 
Sin apenas y las penas se estrenaron. 
A duras penas nos conocimos. 
Y sin pena alguna nos condenamos. 

17 nov. 2014

(Re)paso

Me sentó en sus rodillas como solía hacer años atrás. Años digo... Ya son décadas las que comienzan a desteñir las raíces. Y parece que fue ayer. 
En ellas me acomodé. Tanto como quien tras horas vagando entre hielo respira la humedad de su refugio, como el niño que llega a "casa" y sabe que nadie va a poder lograr que pierda el juego, como el que se esconde bajo las sábanas creyendo que ningún fantasma las podrá traspasar.
Y con ese olor a bicicleta de verano me dijo: "Retrospectiva". Y, pregunta tras pregunta, fue desempolvando recuerdos como hiciera aquella muchacha de Montmartre. 

Y de pronto todo sonó a decisiones, a senderos aparentemente insignificantes que acabaron siendo autovías hacia la persona que soy hoy. La que se sienta en sus rodillas con unos kilos de más y unas ganas de menos. O con unos kilos de menos y tantas ganas de más... Depende de para qué. Depende de para quién. Y hay tantos quiénes para los que las ganas se esfumaron como quiénes para los que siempre sobran las ganas.

14 nov. 2014

4 nov. 2014

Cántame

Hoy he leído sobre la enfermedad nacida de la ausencia. Sobre las náuseas que florecen bajo el hedor a soledad. Sobre el dolor en las entrañas cuando las manos reparadoras se construyen a base de noches insomnes. He leído sobre el abono, pero no sobre ése que hace más bonita la primavera, sino el que engulle cualquier ápice de perfume. 


Y he pensado en lo fácil que es cantar a la pena, en lo extraño que es vivir sin ella, en lo hermoso que dejaría de ser el mundo si no existiera.

La pena es la sangre de los cantautores

15 oct. 2014

Parada Solicitada

Lloraba Madrid. Mi paraguas sudaba rítmicamente en aquel autobús lleno de bocas mudas, ojos clavados en pantallas y dedos susurrando palabras que nunca conocerán voz. Y allí estaba ella, una vida más aparentemente atrapada en las redes de la rutina. Se balanceaba a merced de los baches de la Castellana, los que cada día ponen música de fondo a las letras que acompañan mis idas y venidas. Desde mi asiento yo observaba aquellas barras, pensando que nunca nadie las usará para bailar. Cosas del destino. Y mientras yo ocupaba la mente pensando de qué metal estarían hechas esas barras, ella se agarraba a una de ellas como si lo hubiera hecho siempre, como si ese autobús fuera su zona de confort, mirando hacia la puerta con lo que yo interpreté como ansias de libertad. Ahora sé que no era así.

Una parada. Dos. Una tercera. Finalmente, inspiró cuando la puerta se abrió. Y lo comprendí. No era el deseo de escapar, era la necesidad de aquel brazo que se extendió desde la acera cruzando la puerta. Ahí estaba él. Otro gran desconocido para mí, pero cuyo brazo izquierdo era la verdadera zona de confort para la chica de la barra del autobús. Del mismo modo que lo eran sus labios, que con ternura se rindieron al encontrarse bajo el techo de aquella marquesina frente al hotel de los coches caros. Y entonces pensé que no es el lujo lo que anuncia la insignia de las 5 estrellas.
Yo seguí mi camino. Un par de paradas más. Últimos segundos de canción. Se abrió la puerta, me imaginé un brazo y pisé la acera con la fuerza de aquel cuyos sueños no descansan ni a bordo de un autobús urbano.

8 oct. 2014

(Cine) mudo

Y qué quieres que te cuente,
si en estos caracteres no hay cabida
para todas las almohadas
que escuché mientras dormías
en tu tiovivo de inercia infinita.
De vueltas sin parada,
de paneles sin destino,
de noches que no conocen camino
con límite en mi espalda.
Y qué quieres que te cuente,
si las palabras se desnudaron de sentido
cuando vi que no llamabas,
que caminabas muy lejos de Salamanca
y apenas te importaba.
Si las notas que tiemblan sobre la cuerda
nunca suenan en tu casa.
Si las frases que nacen sobre mis piernas
nunca vibran en tus sábanas.
Si nunca es infinito,
si infinito es igual a nada.
Y yo no (te) cuento nada.

29 sept. 2014

En La Menor

Los meses que huelen a nieve entonan la banda sonora de tus copos. Únicos y extraños, frágiles y lejanos, maravillosamente ajenos como tú (a mí). Ya tuve septiembres de Piratas agónicos y despedidas sin mes preciso que resonaron entre mil párrafos. Sinsentidos tan sentidos que pretendieron desatar el pánico. Practicidad corrompida en itinerarios con destino impredeciblemente determinado. Y yo inmersa en una ciudad infinita y, como siempre, esperando sin quitarme los cascos.

22 ago. 2014

Desinspiración

Algunas veces a las 7 la inspiración decide esfumarse, como un amante del que crees conocer el nombre y que sólo deja de recuerdo una nota sin futuro y con su olor. Esa mañana con migas de música en que tú habrías robado los lunares sólo para raptar aquella noche eternamente fugaz, aquellos besos con sabor a promesa que dejan resaca en la piel. Y cuánto odiaste siempre la miel y los rastros de sangre encendida. 
La inspiración se evapora, como lo hace el agua en la bañera en las tardes de sol en que te quieres querer. Se diluye como el azúcar de aquel café que nunca tomaréis, o el humo del cigarro que sólo compartisteis cuando el aire olía a demasiados grados. 
Y así sigue la vida, plagada de piscinas en las que nunca te bañarás y de comedias que jamás serán capaces de dibujarte una sonrisa. ¿Y quién quiere inspiración cuando no la necesita?

9 jun. 2014

Óxido

A veces los sentimientos se te agarrotan sesenta días. Y luego ocurre como cuando la nostalgia pedalea sobre tu vieja BH y la cadena intenta llorar para dejar de sufrir.
En ocasiones los sentimientos ejercen su derecho a huelga y se esconden en alguna esquina de la palabra obligación, recostados sobre la inercia cero atornillada en un colchón de muelles.

Ocurre que el corazón se oxida cansado de chaparrones a deshora y de lluvia ácida de invierno. Maldita contaminación humana.
Y cuando el mes de las flores culmina y el verde se viste de gala, el rojo dormita entre las cenizas de lo que pudo ser y no fue, ni será. ¿Y quién habla de antónimos de felicidad?

11 abr. 2014

La eterna búsqueda

Así es la raza humana. Siempre aspirando a la realización personal, a esa plena satisfacción que nos venden en las películas a 3,90€ un martes por la noche, a esa sonrisa estúpidamente feliz que se dibuja en cada esquina de un reportaje de París.
Y no. Porque en el fondo todos somos una Amelie a falta de cinco minutos de proyección. Porque puedes haber logrado el que un día fue tu sueño y darte cuenta de que una línea en negrita en un papel con foto no es lo que te hace meterte sonriendo entre las sábanas. 

Así es la raza humana. Eternamente insatisfecha. Y quejarse es gratis señores, mucho más barato que un psicólogo, igual que escupir líneas en un blog.

31 mar. 2014

Home, sweet home

Hay lugares en los que jamás te sentirás en casa, por mucho que pegues fotos con celo en las paredes y enciendas tus velas favoritas un par de veces al día. Aunque utilices el mismo juego de sábanas que te acompañó en tu primera aventura en solitario y las laves una vez a la semana con el mismo suavizante que mamá. No importa si te tapas con tu manta de flores ni si abres un tupper con olor a maestría para comer. Tampoco los hogares se construyen por antigüedad ni porque al abrir el portátil veas una foto que habla de abrazos.
Porque un cuarto pequeño con un idioma extraño por banda sonora puede ser tu verdadera casa. Ese lugar donde te sientes extrañamente feliz. Donde el cariño toca tu puerta a diario a través de los nudillos de desconocidos que se convierten en tu familia en 48 horas - y tal vez exagere -. Y sí, puede que parezca enfermizo echar tanto de menos una historia de 90 días. Tal vez resulte complicado de entender que aquel 17 de marzo comenzara la etapa con tinta más permanente que jamás existió y que nueve meses después de haberlo visto por última vez sigas tan unida a él como el día en que lloraste en ese maldito avión. Y es que al llegar a casa junio llovía y tronaba y ahora lo entiendo todo. El país al que tanto adoro sabía que yo ya no era la misma y que esta tierra ya no era mi único hogar



30 mar. 2014

Papel y pluma

La vida la escriben las personas que pasan por ella. Escriben capítulos. Algunas incluso ponen el título a un episodio. O a dos. Hay quienes sólo son nombrados una vez y quienes aparecen tantas veces en la historia que se convierten en co-protagonistas. 
Amigas con las que comías tartas de chocolate para merendar y con las que nunca hablaste en inglés y a las que, aunque el destino haya construido carreteras y aeropuertos, tienes a tu lado día tras día gracias a un fragmento de voz. Otras a las que tu teléfono siempre tiene en llamadas recientes y con las que las conversaciones se cuentan por horas. Hay personas que te han visto llorar y han conseguido sin esfuerzo que sólo quisieras reír. Sabios trovadores de consejos sin horario de cierre. Gente que ha escrito párrafos interminables sin quererlo y que, aunque la tinta de su pluma fuera gris, nunca arrancarías ni una sola de las páginas. Otras a las que regalaste folios en blanco y sólo merecen acabar en la bolsa de papel para reciclar. 
Personas. 
Escritores de momentos. Creadores de recuerdos. 
Escultores de historias que repasas una y otra vez para que no mueran. 
Pintores involuntarios de escenas. Compositores de bandas sonoras de vida. 
La vida la escriben las personas que pasan por ella. Por eso hay quien siempre lleva un bolígrafo en el bolso, no vaya a ser que alguien se quede sin firmar en el libro de visitas.

26 mar. 2014

Séptimo arte

Qué bueno es reír de vez en cuando. Tener el volumen tan alto que tu carcajada resuene por encima del barullo del resto de la sala. Que se te escape un aplauso como si aquellos que actúan para ti fueran a sentirse aún mejor.
Reír entre amigos. En butacas más cómodas que el colchón que ya te echa en falta. Entre cuatro paredes que albergan a un puñado de pares de ojos esperando un par de horas de desconexión. Entre algodones. Entre palomitas casi recién hechas y patatas con sabor a viernes noche. Entre las risas de aquellos a quienes escucharías reír horas y horas y siempre querrías más. Entre planes de quince en quince que deseas que pateen a la rutina del calendario.
Una más de las infinitas formas de odiar que el despertador madrugue al día siguiente. 

24 mar. 2014

Dejándome desenredar

Los tirabuzones en el tiempo son imprevisibles, y te hacen gritar como el looping que te emborracha de cinética aprovechando tus ojos cerrados. 
¿Tramposo? 
No. 
Tú te lo has buscado. Tú subiste. Tú te abrochaste el cinturón y decidiste vivir a ciegas. Fuiste tú. Siempre decides tú. No culpes al entorno ni creas en el destino, porque éste no es más que el fin escrito con rotulador permanente usando como tinta tus decisiones. 

Y sí, es cierto que últimamente sólo canturreo aquella canción que hace algunos días me hizo saltar a mi manera. "...pero ahí estoy, dejándome enredar". Y me enredo, me enredan. Me dejo enredar una y otra vez. Pero tanto placer da enredarse como acabar con el último de los nudos y ser capaz de ignorar las sobras de aquello que siempre sobró.

11 mar. 2014

En la cocina

Cada noche me dejo abrazar por la almohada y esas hojas que hablan de la comida y del amor. Cada luna devoro frases con sabor a Italia y me embriago de Capella, que parece conocer la receta para activar el motor que todo lo mueve.
con harina y vino entre las letras pienso en todas las veces que no has llenado mi cocina, en todos los platos que nunca firmaste y en todas las veces que quise que el postre supiera a ti. En que cualquier Laura del mundo podría enamorarse de un cocinero de versos, aunque el pudor no le permita recitarlos a viva voz, siempre y cuando los desprenda por sus ojos y sus manos. Siempre y cuando los contagie con su piel. 
Siempre y cuando. Nunca y cuando. 


23 feb. 2014

Conclusiones

El inicio y el final son los comunes denominadores de toda historia. El inicio surge sin previo aviso, cuando menos se espera. En tiempo, lugar y modo sacados de una ruleta de la suerte. 
Lo injusto es que el desenlace llegue demasiado pronto, cuando aún tienes apetito de más giros en esa novela o la película se ha quedado escasa de detalle. 

Existe otro común denominador. Cuando devoras el último minuto de imágenes o dejas sin oxígeno a las páginas del libro, el autor, quien creó esa historia, quien, de algún modo, la vivió para ti, desconoce cómo te sientes. No sabe si sus lectores lloraron con sus frases o si sus espectadores aplaudieron durante los títulos de crédito. Porque el creador no está. Esculpió su historia de duración indeterminada con mayor o menor intensidad, con una dosis imprecisa de pasión. Y se fue. La dejó como regalo eterno en los recuerdos de quienes la disfrutaron, como sabor de boca más o menos bueno en aquellos que tuvieron la suerte o la desgracia de toparse con su argumento. Pero en todos y cada uno de ellos deja una huella, un recuerdo, un aplauso y una mirada al cielo. Una reflexión de vida al menos. 
Y todo libro se cierra. Y toda película expira. Qué grandes aquéllos capaces de engendrar historias que tatúan huellas. Pero la vida es tan injusta en ocasiones que no permite a quien crea culminar su obra maestra.

16 feb. 2014

El salto del mundo

No hay distancia mayor que la que te separa de aquel a quien aún no has conocido.
Qué son unas horas, qué suponen unos kilómetros. 
Sólo es irrisorio tiempo. No es más que efímero espacio. 
La altura de esa muralla es inversamente proporcional a cuánto estés dispuesto a saltar. 
Y el amor por amar no entiende de minutos y metros.
Por eso el récord del mundo en salto de altura nunca será imbatible. 

6 feb. 2014

Gota a gota

Acabo de ver el vídeo en el que una niña de tan sólo quince meses disfruta de su primera lluvia. Las primeras gotas caídas del cielo y acostadas en su pequeñita cara. Sus manitas intentando abarcar la infinidad de partículas que el cielo vertía, sin duda alguna, únicamente para que se crease ese momento mágico. 
Y me han entrado ganas de que llueva. De salir sin paraguas y saltar en los charcos. Que no me importe que se me ensucien las gafas o que me gotee el pelo al entrar al próximo bar. De cantar sin afinar, porque ya llueve. De correr bajo el agua dejando a la humedad consumir todo lo gris. 
Porque lo único malo de que llueva es no saber disfrutar de la lluvia.


4 feb. 2014

Soñar despierto

Dices que duermo demasiado mientras bostezo tras el humo que emana de la taza de café. Podría contradecirte, contarte que no pego ojo aunque me meta en la cama a las diez, pero el cansancio me pone una mordaza y me obliga a fumarme otro cigarrillo. 
El humo se multiplica y hablamos de la vida y de quién bautizó al amor. Es curioso que conozcamos conceptos tan diferentes y que respondan al mismo nombre. 
- También hay muchas Cristinas, pienso. 
Vuelvo a bostezar. Por tu mirada de reojo sé que piensas que no disfruto de tu compañía, pero es la pesadilla que se rodó anoche en mi cabeza la que tiene a mi cerebro maniatado. Pero eso nunca lo sabrás. 
- Ya es tarde, será mejor que me vaya.
Recoges tu abrigo y tu bufanda y derrochas piel por un par de segundos más.
Yo no quiero acostarme si no es contigo, la pesadilla me atormenta y temo permitir la rendición de mis párpados y la victoria de mi subconsciente. No sería en absoluto curioso sentirme a salvo sobre tu piel si no fuera porque mi pesadilla más recurrente lleva tu cara en la portada.

30 ene. 2014

Licencia de cierre

Pintura de Francis Bacon

Las cortinas son la última barrera para paralizar la realidad. Las ventanas se opacan, como dirían en aquellos paraísos del sur que ya empiezan a vestirse de gala para la bienvenida. El tráfico se detiene, como si una onda expansiva hubiese engullido la ciudad. La bomba la crearon cuatro, o veinte, según se mire; impacientes, inquietos, anhelantes, insaciablemente expectantes. Desesperación tras la esperación. Las licencias existen al escribir siempre que se autoconcedan. Y las licencias existen para vivir siempre que las cortinas se cierran.

22 ene. 2014

De colores

Hay quien piensa que la felicidad es hipotecable.
Que se puede minimizar el cupo de sonrisas
y que aún así la vida merecerá la pena.
La pena es la que gana,
y si no dale tiempo a la muy traicionera.
Porque es invasora y trepa como la hiedra,
y te seca por dentro si no la quemas.
Nunca desearé una hipoteca a nadie,
ni créditos a largo plazo de los que frenan piernas
y cortan alas que cuando existen vuelan
hacia lugares donde te embriaga el aire
y las tardes sin siesta son primavera.
La vida no está hecha para cilicios,
los días no transcurren para pasarlos entre cadenas,
sino entre gotas de agua, que pura y fresca,
te recuerda que la sangre fluye en tus venas.


Vive en una nube hasta que llueva.
Entonces deshazte de ella.



19 ene. 2014

Gris rata

Estaba tan oscuro que los párpados se preguntaban por qué no podían descansar. Con ansiedad palpaba el muro que le separaba de quién sabe qué, intentando dar con algún punto frágil que le permitiera derribar aquella dolorosa pared. Estaba dispuesta a retirar piedra a piedra con tal de poder zafarse de semejante tensión, pero no podía, no había puntos débiles, no encontró fisuras ni grietas. 
La eternidad la lapidó como la loca que murió dándose cabezazos contra el hormigón.

6 ene. 2014

Cromatismos

Si quieres me reinvento y le hago un corte de mangas a lo que escribiré en 2014. En la tienda de la esquina venden pintura barata, de la que sacude como un torrente venas y arterias hasta reventar las aurículas, y así evito sístoles y diástoles sin sentido ni fin. Puedo mezclar pigmentos e inventar un nuevo arco iris, crear texturas que no rasguen la piel al palparlas y olores que no provoquen náuseas a priori. Podría hacer tantas cosas si no hiciera tiempo que hice añicos mi paleta...

War of Feelings, Leonid Afremov