16 dic. 2010

Esperar algo con ahínco hace que las agujas giren imperceptiblemente de forma más pausada de lo normal. Imperceptiblemente para la vista, perceptiblemente para el deseo. 
Sólo algunas horas transcurrirán hasta que, al fin, disfrute de ese pájaro eléctrico que en menos de una vuelta de reloj me permitirá disfrutar de las notas, los acordes, los brincos, los gritos de quinceañeras enloquecidas - quién sabe si me transformaré en una de ellas o si haré todo lo contrario que disfrutar.

Espero trasladarme sobre esos adoquines que algún día ya pisé, disfrutar de aquel regalo que un día merecí y de aquellas letras que bajo el agua tantas veces tarareé. Maleta en mano, pequeña al lado... Sólo queda esperar, sólo esperar.

Y es que... la espera desespera.

2 comentarios:

  1. La espera desespera, sí...pero todo llega!! :)

    ResponderEliminar
  2. ¿Esperar un deseo?: excelente. Lo malo es si la realidad es peor que el deseo.
    Gracias por la visita y el comentario!!
    Un abrazo!!

    ResponderEliminar