
Ojeando el álbum - no existe - que absorbió minuto a minuto nuestras vidas cuesta desconectar. Puede que me valoren del uno al diez o que me califiquen del suspenso al sobresaliente, lo importante es existir, no como ese álbum que nunca quiso nacer porque, de algún modo - inteligente -, nunca quiso ser partícipe de hacerme comer con los ojos lo que inevitablemente debo recordar.
A pico y pala no se puede recordar. Desgranando momentos de una enorme pared de roca.
Aborrezco que comience a detestar algo que fue mío, solo mío, pero que compartí sin pensar en las consecuencias. A la mierda los impulsos, comencemos - de nuevo - a calcular.
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