29 mar. 2011

Todavía

Aún puedo sentir tus manos
sumergidas en algodón,
reptando sigilosas, discretas,
tímidas como un ratón,
mientras buscaban, a tientas,
que las encontrase yo.

Aún puedo sentir tu pecho
vibrando y latiendo al son
de los besos que compartimos
hasta que se durmió el sol
y nadie sabía que entonces
éramos uno los que fuimos dos.


Aún puedo sentir tus labios
rozando mi piel, y el color
de cada palabra que musitaste
embriagado por el sabor
del placer de esos instantes
que le robamos al reloj.








28 mar. 2011

Hierba y letras


Nos sentaremos a embriagarnos de sol en ropa interior, y con una taza de café recién hecho humeando en nuestras manos notaremos cómo la hierba nos besa las piernas. Quizás una hormiga indiscreta corretee por tus pies o tal vez una mariposa se acomode con delicadeza en tu nariz. Te acostaré sobre mi pecho y, mientras mis dedos se pierden por tu pelo, observaremos esas motitas de vapor pasar. Puede que releamos estas líneas u otras que ya escribí, y con las mejillas encendidas desgranaré las palabras que ya enlacé para ti. Quién sabe si podré explicar cada frase más allá de lo que es, más allá de lo que ya dice o si seré capaz de confesarme a mí misma lo que realmente quieren decir. Todo dependerá de cuántas horas nos acompañe el sol en tu jardín y del tiempo que soportes el cosquilleo de la mariposa en la punta de tu nariz.

26 mar. 2011

Breves

Malditos sean los días sin sol.

A Ti, que eres tan fuerte
y que todo lo puedes,
¿por qué te vence el vapor?
A Mí, que tiento a la suerte
y me enganchan los viernes,
¿por qué me vence el sabor?
A Ti, que sabes cómo eres
pero disimulas a veces,
¿por qué te vence otro "Yo"?

Malditos sean los días sin sol.
Y las noches sin luna.
Los sábados grises.
Las mañanas oscuras.
Los besos que me diste.
La cruel fortuna.
De saber que quisiste.
Vivir una aventura.
Pero no pudiste.
Ignorar ataduras.
En domingos tristes.
Y lunes de curas.
De rayas que visten.
De muros que aúllan.
Pero no pudiste.
Que no corra la culpa.

24 mar. 2011

Si privarse no es una opción

A nadie le amarga un dulce. Amargar, qué palabra tan indeseable. Dulce... qué tentación tan apetecible. Pero siempre he pensado que los verdaderos bombones no se fabrican en las pastelerías, que el chocolate más puro no se funde en un recipiente de metal, que los dulces con mayor magnetismo no se exponen en estanterías de vidrio y que no son expertos pasteleros los padres de los placeres más infinitos. 


Si no es así... que alguien me explique por qué a mí me pierde el sabor a ti, el olor a tu piel húmeda cuando te envuelves en mi toalla o el de tus manos cuando se acercan tímidamente a mi nariz... O cómo saben tus besos cuando el reloj insiste, pero se ha convertido en derroche gastar nuestro tiempo en dormir. 

Dieta de placeres

22 mar. 2011

Ahora

Todas las historias comienzan con un Érase una vez, aunque no esté escrito en cursiva o esté redactado entre las líneas de una moderna narración. Pero a veces las líneas se multiplican tan rápidamente que ni el tiempo las encuentra, ni el repaso más exhaustivo es capaz de rescatar las embrionarias letras que algún bolígrafo recién estrenado lloró. La historia sigue su curso, el que se le antojó un día al destino, o eso creo yo. 
Finge escribir sobre un boceto ya acabado, premeditado, labrado milímetro al milímetro sin permitir licencias a la voluntad. Lo que inquieta es saber cuándo habrá planeado firmar el final. Hasta entonces... Presente, sólo exquisito presente.

21 mar. 2011

De sábanas frías y olor a café quemado

Anocheció una vez más y las calles se vistieron de gala únicamente para sentirnos al caminar. Las catedrales se maquillaron de malva y frente a Grecia apareció un cine de cartelera inusual. Escribiste la tarde y la noche con exquisita perfección y  un simple trozo de tela con olor a primavera se instaló en mi armario para que nunca se borren las líneas que me dedicaste durante algunas horas. 
Me consuela saber que aún guardo infinitas cosas que enseñarte y que yo aún no he satisfecho ni la milésima parte de mi curiosidad. Que hasta la cebolla se antoja sabrosa si se saborea en mesa alta y que algún país nórdico, algún día, puede que nos llegue a observar.






Cómo no sentir que la cama se dilata al sentirse tan vacía.

16 mar. 2011

Incipientes versos

Asciendo, que no es poco,
por los peldaños carcomidos,
cabeza gacha y pensativo
mientras la agonía evoco.

Quisieron tacharme de loco,
y yo preferí, dolido,
rastrear ese puerto de olvido
al que sin respirar invoco.



En mi lienzo sin tardar coloco
aguas cristal como de cielos caídos,
arena y sal, dos cuerpos tendidos,
falso sosiego que a trazos provoco.

¿Será que en verdad estoy loco
por imaginar lo que no ha existido?
Sorollas que nunca he vivido.
Volveré a respirar poco a poco.

14 mar. 2011

Rojo

No me hizo falta ver más que su vestido rojo. 


Me gustaba tanto observar esas mejillas que se escondían encarnadas tras su pelo, como las de una niña avergonzada tras cantar una canción. Me miraba de reojo mientras yo, estático y perplejo, admiraba esa pálida piel ante la que tantas veces se rindieron mis dedos. 


Un leve viento indiscreto se colaba sin permiso por la puerta a la que me asía yo y ondeaba aquella falda, aquel vestido rojo con el que tantas veces la vi en sueños.
- Estás preciosa - quise decirle.
Pero mis labios enmudecieron con su beso. Con esos labios que, vestidos de rojo ardiente, me susurraron al oído tantas veces que no me fuera nunca más. 
- Cómo pude irme - pensé.
Y mudo me vestí de rojo para siempre.

13 mar. 2011

Tu collage

De vez en cuando me concedo el honor de ser una Quincampoix de los corazones. Los busco bajo los fotomatones de cualquier estación y los reconstruyo con pegamento de barra. 

Dicen que los sentimientos no pueden medirse con regla, que no se resuelven mediante ecuaciones de dos incógnitas ni existe una constante como el número π. Que es inútil un análisis sintáctico porque nunca está claro el predicado y los sujetos son difusos en más de una ocasión. Que las definiciones nunca serán precisas porque la experiencia perfila lo que firma cada autor. 



Pero yo confío en mi pegamento de barra. Te ayudaré a reconstruir tu historia, su imagen y la tuya, porque siempre me gustaron los collages. Soy una psicóloga sin diván, sin horarios ni tarifas. Una simple charlatana que maneja material de papelería. Si lo necesitas, en la próxima sesión, pasaremos al Loctite.

12 mar. 2011

Q

Quiero pedirte que el lunes sea el tercer día del fin de semana más a menudo y demostrarte que puedo despertarte una sonrisa cualquier martes cuando ya se pasee el sol. Que te acomodes en mi piel con muchas más lunas y que acostumbrarte a sentir mis dedos enredados en tu pelo sea inevitable. 
Que me pidas que me pierda en tus labios aunque sólo podamos dibujar la escena con la imaginacion. Que me envuelvas en tu piel húmeda y te falten brazos para sentir que no me podré escapar.


Hoy el fin lo firman unos puntos suspensivos.

10 mar. 2011

Milímetros de chocolate


No me hizo falta sentir tu suave piel, ni tus fuertes manos, ni tu cálido torso. No me hizo falta porque tú no quisiste. Porque decidiste deslizarte como un lazo de seda hacia mis pies, en ese momento en el que el frío se ocultó bajo un pedazo de algodón. No me hizo falta porque sin quererlo - o más bien sí - ataste mis manos y mi piel, echaste el candado en mis pestañas e impediste que pensase en nada que no fueras tú. No me hacía falta verte, ni podía; pero cómo no sentir que estabas ahí, en ese instante, en ese milímetro de mármol, en ese milisegundo del mes tres, en esa decisión de dos que desembocó en no lograr dormir, en esos rastros de saliva que tatuaron todos los caminos que decidiste recorrer. Y quién quiere soñar dormido cuando se puede soñar despierto.

8 mar. 2011

de un 7

Tal vez ya me imaginé entre aquellos muros de piedra que no te pertenecían o simplemente tus brazos de roca me hubiesen cantado ya el prólogo de un lunes cualquiera. 
Ligera corriente eléctrica en espiral, navegando en mi estómago. Hoy el dia es de azul. 
- No me mires demasiado, pensé. - Yo no soy un muro.
Y llenamos los sofás de cafeína y celulosa antes de aterrizar. 
Donde la colada blanca se mezcla con casi carmesí y los repetidores sólo llegan si lo decides tú. 
Donde por mucho que devore la oscuridad las brasas inquietas iluminan tu nariz. 
Donde aunque presione el despertador no quiero gastar el tiempo en simplemente dormir.
Donde cuando amanecemos hay silencio y el cielo aún no se viste de azul.
Donde puedo mantenerme en silencio o instar al mundo a descubrirnos mientras te tiento a ti.
Donde el verde protege los cuerpos temblorosos que sudaron al unísono segundos atrás.




Y la acidez de verte morder se quedó sentada en un andén.


2 mar. 2011

Vidrio y papel

Sólo fui capaz de ver ese par de luceros vidriosos que amenazaban con llover. Esas pupilas de carbón  que sólo sabían suplicar. 
Pero no pude prometerte el cielo, aunque el alma se me partiese en dos. Bien sabes que alargué cuanto pude los brazos, pero no logré ni rozar lo que necesitabas de mí. Pude venderte labios de humo, tal vez disfrazarlos de besos sinceros y conseguir que tu sonrisa me perteneciera sin querer. Apoderarme de tus brazos hasta el fin de los días, adueñarme de tus caricias y tenerte por tener.
Siento no poder evaporar esos hilitos salados que ahora recorren tus mejillas ni ser quien soñaste que te abrazaría para poder dormir. A veces los sueños se borran de repente, pero hoy yo he decidido comenzar a escribir.