8 mar. 2011

de un 7

Tal vez ya me imaginé entre aquellos muros de piedra que no te pertenecían o simplemente tus brazos de roca me hubiesen cantado ya el prólogo de un lunes cualquiera. 
Ligera corriente eléctrica en espiral, navegando en mi estómago. Hoy el dia es de azul. 
- No me mires demasiado, pensé. - Yo no soy un muro.
Y llenamos los sofás de cafeína y celulosa antes de aterrizar. 
Donde la colada blanca se mezcla con casi carmesí y los repetidores sólo llegan si lo decides tú. 
Donde por mucho que devore la oscuridad las brasas inquietas iluminan tu nariz. 
Donde aunque presione el despertador no quiero gastar el tiempo en simplemente dormir.
Donde cuando amanecemos hay silencio y el cielo aún no se viste de azul.
Donde puedo mantenerme en silencio o instar al mundo a descubrirnos mientras te tiento a ti.
Donde el verde protege los cuerpos temblorosos que sudaron al unísono segundos atrás.




Y la acidez de verte morder se quedó sentada en un andén.


1 comentario:

  1. "(...)Y la acidez de verte morder se quedó sentada en un andén." Quien escribe ha de lanzarse sin timidez a nuevos decires. Yo, felicito los tuyos. Un abrazo

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