28 feb. 2011

Sustos y mentiras

- ¿No te asusta?
- ¿El qué?
- El tiempo. Que de pronto pase tan despacio, que parezca que el reloj se ha rendido al infinito y el único motivo sea que me muero de ganas de volver a sentirte.
- Lo que más asusta es que cuando al fin te tengo frente a mí transcurra tan deprisa.

No me asusta que mi sonrisa sea perenne cuando me enfrento a unas simples palabras ni que la soledad de mi piel me impida no acordarme de la tuya. Tampoco tengo miedo de que pases frío por las noches ni de desear ser quien logre que eso no ocurra bajo ninguna luna más. No me tiemblan las piernas pensando en que las horas pasarán y te miraré a los labios antes de comerte a besos, ni que me los muerda cuando recuerdo cómo tú lo hiciste más de una vez pero menos de las que lo harás. 






Dicen que mentimos varias veces al día... a mi lista se suma una más.

26 feb. 2011

Plumas de sangre

El calor de los focos despertaba su dermis poro a poro; sus extremidades seducían al aire con movimientos delicados, ligeros, casi de terciopelo. No importaban los cientos de ojos expectantes ni la aparente fragilidad de su infantil cuerpo. 
La génesis de las plumas comenzó su ciclo y el espacio lloró intentando hacerse infinito para ella. No existía nota digna de relatar todo cuanto podía expresar con sus pies, ni director de orquesta capaz de controlar lo que evocaban sus manos.
Pocos segundos hicieron falta para que el público no contuviese su admiración y estallasen aplausos atronadores en el teatro. 
Su belleza deslumbraba mientras todas las lágrimas se evaporaban y ella, en vano, luchaba por disfrutar. Sólo sintió la calidez de la sangre que, imperceptiblemente para las butacas, firmaría el final más real.
Y es que no es cisne todo lo que reluce.

24 feb. 2011

Dulces



Las aceras parecían crecer al son de nuestros pasos y las ventanas curiosas se vestían de luz para vernos pasar. Mirabas al frente y se encendían tus ojos de miel. Y fuimos miel con miel.





El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
¡Ah, silenciosa!

20 poemas de amor y una canción desesperada, Poema VIII, Pablo Neruda

23 feb. 2011

Así

Hermética desde que el mundo es mi mundo y fría desde que recibí el primer abrazo. De hierro desde el primer tal vez y robusta desde el primer adiós.
Frágil desde el primer te quiero y vulnerable desde que te conocí a ti. Insegura como no lo fui nunca y maleable como cualquier barato metal. 
Encantada como toda inocente princesa e impresionada como un niño de mamá. 
Soy yo. Soy así. Así estoy aquí. Así estoy, por ti.

21 feb. 2011

Verdades como puños


Verdad universal es que es imposible no echar de menos tu piel y que, como cuando era niña - ayer -, no me gustan los helados de fresa. Que sería capitán de un barco de papel si así pudiese acercarme un milímetro a ti. Que no me importa si es llena o nueva la Luna que nos espía una noche por semana o si no existen palabras que rimen con el verso que inventé hace unos segundos. Que de unas noches a esta parte tu verdad es la mía, porque deba o no deba quiero creerlo así. Que no me inspiras, conspiras contra mi imaginación. Devoras las palabras que normalmente escupo y engulles lo que siento como un aspirador. Encadenas cada uno de mis dedos y dominas lo que un día exhibí como ingenio creador. Que así sea.

20 feb. 2011

Por mil y una noches

En un beso, sabrás todo lo que he callado
Pablo Neruda 


Buscamos el lugar donde no nos comen los ojos. 
Tus facciones se escondían entre las sombras, pero tus pupilas brillaban centelleantes al encontrarse con las mías. 
- Así me gusta, que sonrías -
Y entre sonrisa y sonrisa nos desgastamos la piel a besos.

17 feb. 2011

Corcheas

Te observé cuando la acariciabas con las yemas de tus dedos. Con deliciosa delicadeza recorrías sus curvas y la observabas con cariño mientras el pelo te ocultaba ligeramente los ojos y, poco a poco, procurabas componer algunos acordes que diesen sentido a aquellos versos de papel. 
Tu guitarra. 
Tu sonrisa me miró un instante y volvió a enmudecer, concentrada en el pentagrama aún en blanco que se erigía como un reto.
No es el momento - dijiste. Y seguiste sus curvas como hiciste con las de mi cuerpo ayer. Tus manos suaves, tibias, curiosas. Inquietas y expectantes, observadoras y determinantes, como todo explorador.
Decidiste privar a las cuerdas de ti y, con sigilo, te aproximaste. 
Vencí.

Ella lloró escuchando su canción
y con su llanto me dictó la música y la letra.
Secó sus lágrimas con mi edredón
y mi guitarra y yo nos acostamos junto a ella
Sol, Fa bemol, Mi menor
un par de acordes y se emocionó
Amelie se enamoró
y si se enamora ella me enamoro yo.

Amelie, Tontxu

15 feb. 2011

Cuando no hay teclas

Hace poco ya invertí en líneas sobre la ignorancia que me gobierna a la hora de ser consciente de mi verdadero estado. Sobre la hiperrealidad de mis sueños y lo onírico de mis días. Supongo que todos los intentos frustrados de (d)escribir mi historia en este día intermedio se deben precisamente a eso, a los límites extremadamente difusos entre las dos dimensiones de mi realidad. 
No me atormenta no poder describirlo, sólo espero volver a soñarlo. Y que sea pronto.



Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.
Tal vez muy tarde
nuestros sueños se unieron
en lo alto o en el fondo,
arriba
como ramas que un mismo viento mueve,
abajo como rojas raíces que se tocan.

La noche en la isla, Pablo Neruda.

14 feb. 2011

Pinceladas en un día cualquiera

Guardo la receta de valeriana bajo ese montón de libros, los que hablan de catedrales y castillos, de desiertos y piedras preciosas o de estepas castellanas que ya no son lo que Machado absorbió. Dice el arquitecto de organismos que la solución a mi congoja se reduce a ese papel de ribete verde, a unos cuantos euros transformados en cápsulas que desharán el nudo que, desde hace algunas horas, no soy capaz de desenmarañar en mi estómago.
Pero yo sé que no está en lo cierto. No es necesario devorar palabras impronunciables durante media docena de años para diagnosticar mi afección. Lo que yo padezco no remite con compuestos multivitaminados o con brebajes de la abuela administrados cada ocho horas. Esto sólo terminará cuando te mire, cuando me mires, cuando por fin sintamos que nada más nos rodea, salvo esa bola del mundo cargada de agua que no deja de girar. No creo en el Día de los Enamorados, aunque no dudo ni un momento de la existencia del amor; creo en los otros trescientos sesenta y cuatro - o cinco -; en las rosas que marchitan en cualquier floristería de barrio porque el amor no se camufla en forma de flor; en los suspiros que me regalas al verme o las caricias que puedo regalarte yo; en las palabras que no se lleva el viento, porque las capturo para mí y sólo para mí. Pero, si para ti significa algo, feliz día de las cajas rojas.

12 feb. 2011

Dos gotas

No lo olvides, las nubes observan estas manos entrelazadas dispuestas a arruinar nuestro paseo. Caminamos sincronizados, rítmicamente, un, dos, tres, cuatro... mientras el agua en suspensión amenaza con entregarse a la fuerza de la gravedad. Continuamos nuestro camino. El deteriorado asfalto supone que es capaz de marcar nuestro trayecto, de determinar cuál será el próximo chicle que besarán nuestras suelas o qué baldosa sufrirá dolor por nuestros huesos. Pero no; sólo nosotros decidimos con quién nos cruzaremos en el siguiente tramo.
Llegamos al pequeño bosque de los pavos y las ardillas, ése que se oculta tras las majestuosas puertas que se abren al amanecer. No perdemos el ritmo, continuamos caminando y nos adentramos en este miniparaíso oculto en las entrañas de una gran ciudad gris. Los árboles no son de fuego, hoy sólo son brasas; el sol decidió que disfrutásemos de la belleza que también existe aunque no nos acompañe él. Y eso hacemos. No decimos una palabra. Admiramos las aguas del estanque que se oculta tras la vegetación. No hay nadie más alrededor, es un día demasiado inhóspito para aquellos que no saben disfrutar del frescor de este día de nubes. Y éstas, de repente, deciden rugir. Imaginamos mirando al cielo que sus cuerpos vaporosos se han encontrado y son incapaces de mantenerse en silencio; se ha desatado la pasión, su pasión, que pronto será nuestra. Un, dos, tres, cuatro... el olor a humedad comienza a embriagarnos mientras tu pelo brilla y comienza a gotear. Te miro, lo acaricio, te vuelvo a mirar. Nuestros ojos se encuentran y, sin pronunciar palabra, comenzamos a correr. De pronto me frenas y te aferras a mi cintura. No opongo resistencia mientras me acuestas sobre el suelo de hojas muertas y de flores por nacer. Aquí la lluvia nos espía tímidamente, pero no nos importa que nos pueda ver. Con tu cuerpo reposando sobre mí acaricias mi cara - te sienta muy bien el color verde, susurras - y me besas con ternura mientras nos sentimos tan cerca que creo que dejamos de ser dos. Nos rendimos e imitamos a las nubes, suspiramos y las manos no se encuentran porque, inquietas y curiosas,  saben que existen infinitos milímetros de piel que conocer. No daremos cuerda al reloj, aún no. Hoy a tu espalda la acaricia la lluvia, mañana la mía puede que se abrase con el sol.

11 feb. 2011

Doubt

 


Hay momentos en que las tribulaciones se presentan en nuestras vidas y no podemos evitarlas. Pero están allí por algún motivo. Sólo cuando ya las hemos superado entenderemos por qué estaban allí.
Paulo Coelho



No puedo afirmar con férrea seguridad que escriba mientras estoy despierta, ni que sueñe cuando mis huesos descansan en el colchón desgastado. Si vivo, confío, disfruto, temo o sufro todo aquello que ocurre en mis sueños, ¿cómo saber si ahora mismo no soy presa de uno de ellos?
Tampoco soy capaz de asegurar que un do no es un fa, ni que las matemáticas son exactas o que el subconsciente no me domina cuando me creo con autonomía total.   
Los puñales se revisten de terciopelo, los demonios visten de Prada y el orgullo mira de reojo desde pequeños cofres de inseguridad. El miedo se oculta tras la apariencia de fortaleza, de indiferencia, de madurez o de cualquier ridículo efecto de Photoshop
Y como todo es tan dañino, tan ilusorio, tan "ya se verá"... dudo Coelho, yo también dudo.

9 feb. 2011

Simplezas

Me gusta soñar que arrugas mis sábanas y que las raídas cortinas respiran el mismo aire que tú. 
También el café, aunque sea descafeinado, e imaginar que en el agua podremos flotar. 
Admiro tus textos de palabras aún no escritas y las imágenes que guardas bajo llave en un cajón. 
Que te intrigue descubrir qué cosas me fascinan o cómo haré nacer cierta sensación. 
Que la sinceridad te pueda y que, aunque sea un segundo, desees que el tiempo transcurra veloz. 
Que estés y no estés, que estuvieses y al mismo tiempo no, que tal vez no vuelvas a estar o que quien despegue sea yo. 
Que la historia no se repita, que sea una, pero no simple; que sea únicamente simple porque simplemente la escriben dos. 
Hasta que terminemos la tinta

Sin que tiemblen las rodillas

Me deleito leyendo genialidades de artistas de la pluma o del teclado, de aquéllos que saben escribir sin escuadra y cartabón porque les sobran sentimientos. Me recreo en las historias que los arquitectos del verso construyen a diario y regalan a quienes, como yo, disfrutamos imaginando que aún suenan los discos de vinilo y que los amores de película no terminan con créditos y el símbolo del dólar. Algún día mis líneas serán dignas de algún Museo del Prado de las letras; de momento, hoy me doy el lujo de subir otro peldaño.

7 feb. 2011

Soñé sin flexionar los párpados que Morfeo no me buscaba aquella noche, no le tentaban mis bostezos ni mi energía en números rojos. Desactivar mis sinapsis resultó tan imposible como conseguir conocerte, recorrer el laberinto de aquello que piensas y descifrar los acertijos de todo lo que pronuncias. Inconscientemente lo intento cada minuto y cuando soy consciente me obligo a no serlo. Empiezo a considerar la vuelta al lápiz y papel, esas herramientas que cuando quiero escondo, encierro y, si me armo de valor - o de todo lo contrario -, incluso quemo. Las exposiciones a veces intimidan.

Cuando no existen palabras dignas de relatar una historia, es mejor no estropearla transcribiéndola a trompicones.
Hoy no te maravillaré con mis mariposas, porque hoy la maravillada soy yo.

1 feb. 2011

Gracias

Puede que tu mente esté despegando hacia algún planeta o estrella, que te hayas convertido en explorador de paraísos escondidos o en analista de laboratorio. Tal vez te guste explotar las pompitas del papel de embalar o exprimas tu tiempo dibujando seres de papel y hueso. Quizás te entretengas visualizando a esos extraños a través de la ventana o esculpiendo artilugios para los que nadie encuentra utilidad. O, puede ser, que aterrices en el hogar de las mariposas, aquí donde no molesta el viento, en las palabras que te presto cuando se desprenden de mí. Haría tuyas todas las que siento, todas las que pienso. Te regalaría cada milímetro cúbico de tinta invisible que malgasto día a día, cada página de papel que no escribo, cada pluma que no llena mis botes de latón y cada falange que pongo en movimiento cuando me lo pide la razón. De momento, te ofrezco nuevas líneas y las gracias que te debo por ojear lo que yo pienso; te las envío bien envueltas en una caja transparente de cartón.