27 jul. 2010

Se acaban ya las reservas de sensaciones apiladas en mi pequeña despensa. 
Junto a ella, tras esa pequeña puerta, se encuentra el armario de lo que revolotea. Ése, desde hace tiempo bajo cero, se alborota sin previo aviso y sin pedirme permiso a mí. 


Próxima reapertura.

25 jul. 2010

Ahora entiendo por qué el color azul me apasiona. 
Siento tanto placer escuchando al silencio que no querría incorporarme jamás.
El cuerpo tumbado, relajado, disfrutando de la suavidad de la toalla verde que rescaté del armario y de los rayos de sol que, suavemente, despiertan cada uno de los poros de mi piel. Siento el calor acariciando mi cara, aterrizando en mi pecho, cruzando mi tripa rodeando el  ombligo y recorriendo mis piernas sin ningún pudor. Mis brazos, descansando a ambos lados, desembocan en dos manos curiosas que acarician la arena, disfrutando de ella grano a grano. 
Puedo sentir la crema hidratante, ésa que yo misma extendí minutos antes por todos los ángulos de mi piel, deslizarse levemente, mezclándose con las primeras gotas de sudor que el sol se atreve a despertar. 
Mis tres sentidos no descansan, analizan cada estímulo, cada señal, cada sonido, cada olor, cada sensación. La vista no la necesito, mis ojos son prescindibles ahora mismo, sólo quiero cerrarlos y sentir cómo el calor hace que mis párpados palpiten y tiemblen como si quisiesen romper a llorar. Mi boca permanece cerrada. No quiero saborear. Sólo quiero escuchar, sentir, oler. 
Sólo quiero que se apague el interruptor de mi conciencia, de mi memoria; el comecocos intenta sobresaltarme, pero, los próximos minutos, son sólo para mí.
Mi silencio.

si volvemos a los 15 y cuando vienen de dos en dos

Hemos vuelto a las noches de insomnio, a los gritos desproporcionados y a la rabia en explosión.
Hacía tiempo que el diluvio no me hacía desbordar. Tal vez lo necesitase. Tal vez no necesite nada de esto. Tal vez lo que necesito no exista.
Voy a comprar una cápsula de algodón. Estoy cansada de los pinchos que desgarran lentamente y que, de repente, te perforan como un taladro de broca gruesa.

¿Y si lo malo viene en pareja? Si me cuesta una eternidad entrar en el agua de la piscina, dejad de lanzarme jarros de agua con hielo.

24 jul. 2010

hoy que giro

Vueltas... y vueltas.... y vueltas.... Tantas vueltas que creo que voy a vomitar. 
No me gustan las palabras del "Todo a cien". Procuro gastar sentimientos de marca. Dura de roer, difícil de sorprender, y no sólo para bien. Las sorpresas no aparecen únicamente disfrazadas de rosa. Aunque no, no es una sorpresa. Me sorprende que no me sorprenda, me sorprende ser incapaz de sorprenderme, me sorprende que tampoco te sorprenda. Llámalo intuición.

O para esta noria...

21 jul. 2010

Nunca imaginé que mi coraza fuese una caja negra. Siempre he sido vulnerable, "frágil como pompa de jabón", sabios Pereza. Supongo que los años endurecen. El callo se hace mayor cada vez que hacemos fuerza y hoy mis poros escupen sudor. La imaginación es odiosa, a veces dolorosa, como mis tímpanos, que retumban cuando escuchan lo que sabían sin escuchar. Está prohibido retumbar. Está prohibido pensar. Está prohibido sentir más de lo que a ti te puedan dar. No duele, sólo pincha, y las espinas se quitan con los dedos sin que llegues a sangrar.

Ya llegó el miércoles. ¿Qué tal?

20 jul. 2010

Adoro repasar a diario las calles en las que la ausencia de calor -gracias querido profesor- aparece a eso de las siete. Observar el esmalte desgastado de mis pies a través del agua en el que no soy capaz de adentrarme cuando empiezan a humedecerse mis rodillas. Hacer planes que el tiempo inutiliza, dar la bienvenida al calor sofocante con una sonrisa y comer pipas hasta que los labios no dejan de picar. No me acuerdo de qué es despertarse y no masticar aire con sabor a canela, ni ver al carpintero de la eterna bicicleta observar tras la ventana a qué hora salimos a comprar el pan.
Puedo lloriquear mil veces por la monotonía de los días, por las personas que no llegan o por aquéllas que se van. Pero, lo cierto... es que no quiero pisar trenes, ni ocupar plaza en autobuses que me lleven a otro lugar. 





Mi pequeño paraíso
Se zafó de sus brazos para que no sintiera el momento en el que, de forma inminente, iba a romper a llorar. Miró hacia el frente sin ver. Sólo podía correr. Correr hacia la línea que separaba el suelo del cielo y olvidar cuánto habian sufrido sus retinas aquella noche. No podía impedir que las imágenes se imprimiesen, una a una, con tinta permanente, en su mente aún sin amueblar. Ya tenía otro mueble para decorar. Había oído hablar de ello; minutos antes había sido testigo de que era una realidad.

La muerte existe - pensó. Y los Reyes son los padres. No tendré regalos esta Navidad.

Y corrió... corrió... corrió... sin dejar de repasar en su mente: Melchor, Gaspar y Baltasar. Melchor, Gaspar y Baltasar. Melchor, Gaspar....

15 jul. 2010

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Nunca intenté disfrazarme de Bécquer, ni robarle un verso a ningún Juan Ramón.
Tampoco pensé en imitar a Verne, ni firmar como Larra fue mi intención. 

No escribo poemas con rima asonante, ni uso la métrica como diapasón.
No soy un poeta con genio y talante, soy una tortuga sin caparazón.

Madrugué aquel día únicamente pensando en ir a la ferretería. ¿Cómo se curan si no las fugas? Compré un candado, uno de ésos que configuras con tu propia contraseña para esconder aquello que es únicamente tuyo - o quieres que lo sea -.




A veces me siento desnuda.



Share your personal password and you'll get naked

13 jul. 2010

El verano absorbe el tiempo mientras chupa mi energía con pajita. Las toneladas de segundos libres se convierten en un "no tengo tiempo para nada". Lo que antes ocupaba "mis ratos libres" a diario ahora ocupa un hueco vacío a la semana. Abandono las teclas a su suerte, a ninguna suerte, no existen los automatismos cuando se trata de expresarme.

Cuando quieras volvemos a la ciudad de las calles en familia, el piso con piscina y los besos en ningún ascensor; comes mi mitad de hamburguesa encima de una alfombra, nos contamos los lunares y me hablas del país donde la lluvia se fue en el mismo momento en el que me fui yo.

Yo mientras espero tirada en la arena de construcción, empapándome en el agua donde viven los peces que nadan sin miedo y me recuerdan el miedo que sin querer paso yo.

Bienvenido verano.

6 jul. 2010

Bloquée

Algo tan simple como un leve sonido a media noche; me recuerda al zumbido de algún molesto insecto que sobrevuela mi cabeza mientras procuro descansar sobre la arena de mentira, pero, ¿no se convierte casi en melodía cuando se hace tanto de rogar? Algo tan simple como abrir lentamente los ojos y saber que hay algo nuevo por leer, por saber. Algo que, simplemente, sirve para recordar, revivir... para echar menos de menos o, con el tiempo, tal vez sea para echar de menos más.

Un conglomerado tan grande de cosas por decir, por hacer, que pensar, que sentir... es bloqueo más que suficiente para no poder/saber escribir.

1 jul. 2010

Sencillo podría ser simplemente soñar con un séptimo piso de algún hotel con vistas al mar o con un pueblo de cabras en algún lugar donde los hombres rubios y altos son el estándar.
También podría serlo resetear mi cabecita y olvidar lugares a los que prometí volver para escribir un nuevo libro de viajes con destinos que nunca conoceré.
Y aquí estoy, volviendo a empezar la terapia del "esto va a acabar". Recuperando el momento de darme de bruces contra mi propio Muro de las Lamentaciones, de ser consciente de que esto es accesible para todos los públicos y que me dé igual; de nuevo toca escribir. Da igual reservarme al Word que abrirme al Blog; toca escribir.

Sí, mañana, tal vez.