29 oct. 2010

Un día necesité al sol


y la lluvia empapó cada centímetro de lo que fui.


El día en que me deshidrate


el Astro Rey me abrasará y se fulminará lo que seré.




Se  me ocurre una lista interminable de asuntos sobre los que divagar, pero hoy no es viernes para eso. Hoy es viernes para película, maíces en explosión y disfrutar de mi edredón. Buenos días sábado sin sol.

27 oct. 2010

Las palabras tienen más autoridad que cualquier código binario rellenando cierta aplicación. 


El organismo no entiende de ceros y unos y mucho menos de errores en logaritmos, integrales o defectos en un microchip.






No imagino desenlaces programados por Fleming



26 oct. 2010

Como gusanos

La metamorfosis da coletazos. Tal vez las alas surjan el día menos esperado. Tal vez un día despierte y me encuentre con que he cambiado de estado, he mutado, me he transformado. La fecha que figura en la tarjeta con la que nos controlan no es un factor determinante a la hora de pensar... ni de actuar. No existe una causa precisa para que se produzca la explosión de colores y el cromatismo inunde cada micra de la piel, pero poco a poco pueden apreciarse los primeros síntomas. Supongo que la vida, minuto a minuto, es la encargada de enseñar al subconsciente el momento de decir basta, de dejar de ser idiota para serlo un poco menos; cosas como ésta, en el fondo, no desaparecen jamás. Puedes convencerte de que tus alas están perfectamente formadas, de que has llegado a la plenitud y nadie logrará hacer que sufras una regresión, pero, en algún recodo de nuestra mente, nunca dejamos de ser simples, diminutas y estúpidas larvas.

20 oct. 2010

Cuando el mundo gira en torno a las cuatro Pes

Un viaje solitario desde Siberia hasta Liberia en autobús no porta consigo el mayor de los suplicios. Mis queridas palatinas se acostumbraron ya a los cambios drásticos de temperatura y la baba de caracol me acompaña a diario en cuanto me enjabono la cara antes de dormir.
Hacer una lista de la compra es inútil si la olvidas en casa o si los pros y los contras se quedan en el bolso mientras te dejas cautivar por las calorías que se cuentan de cien en cien. Y es que lo que algunos dicen que es malo, resulta tentador y sabroso. Lo que esos tipos - y tal vez vosotros - no recomendáis, es duro rechazarlo si está al alcance de la mano.
Yo no soy culpable de darme de bruces con lo apetitoso que los sabios del marketing colocan a la altura de mis ojos. No me veo capaz de decir que no. De momento... intentaré un sí.

17 oct. 2010

Un poco Amélie


No es necesaria una enfermedad cristalina para que, en cualquier momento, puedan destrozarte los metacarpos, y disfrutar de los pequeños detalles puede considerarse una forma de vida. 

Lo que algunos no entienden a veces es el núcleo del argumento de una historia. Aunque elija la unión de cosas pequeñas, no quiere decir que elija una vida pequeña.

8 oct. 2010

No es novedad que el tiempo es oro y el mío se cotiza bastante caro. Se lo presto a quien yo elijo, se lo regalo a quien yo deseo y lo merece quien yo creo. El problema surge cuando el tiempo se esfuma entre mis dedos como lo hizo la arena del hermoso Sahara mientras acariciaba la joroba de aquel blanco camello. Lo he perdido, malgastado y tirado a la basura sin esperanza de reciclaje. El tiempo no se recicla en el apartado de las latas de Steinburg ni en el de los apuntes que cierto día malcopié. 
Si abres el saquito en el que guardo con recelo el reloj de mis días no lo vacíes a tu antojo. Es valioso. Tan valioso que, cuando siento que se disipa, yo me desvanezco con él. Sí, me desvanezco y me deslizo como hizo aquella fina arena entre mis dedos algún día del mes de abril.

7 oct. 2010

Negro

Sus párpados despertaron sin saber por qué, ni cómo, ni dónde, ni cuándo... Y eso era lo que más le preocupaba... ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
No podía soportar aquel dolor punzante en su cabeza y era incapaz de analizar el habitáculo en el que reposaban sus doloridos huesos. Se incorporó lentamente, mientras escuchaba únicamente el chasquido de sus extremidades y la respiración entrecortada que a duras penas era capaz de ejecutar. 
No tardó más de un segundo en darse de bruces contra una pared. Áspera, fría, húmeda... Comenzó a palpar las aristas de las piedras que la conformaban buscando, lentamente, algo que le diese una pista de qué hacía allí. La ansiedad se apoderó de su cuerpo y sus ojos enloquecieron rastreando la oscuridad en busca de algún ápice de luz, de algún contacto con el exterior de aquel lugar, de una mínima cantidad de aire fresco que sustituyese aquel hedor insoportable que apenas le dejaba respirar. Nada. Absolutamente nada. 



Algún día logrará salir de aquel metro cuadrado y respirar; y ver; y comprender; y volver a vivir como,  aunque le parezca extremadamente lejano, lo hizo ayer.

6 oct. 2010

Agotado

El plazo fijo finaliza cuando la letra pequeña crece, madura, cobra protagonismo y se convierte en la reina de la legalidad.
Hablemos de frío y de este algo vacío, de cuando grito que olvido y vuelve a sonar. 
De cuando procuro convencerme de que creo lo que escribo, pero cuando acabo y leo sólo digo la verdad.
Mi firma no aparece en contratos basura ni en frases de aventuras de impreciso final. 



Desconozco más palabras. Tal vez aprenda algunas mañana. O dentro de una semana. Necesito un diccionario. No son suficientes. Sí. Me faltan(s).


1 oct. 2010

Yo elegí el sofá y la manta para ver la puesta de sol. Fui yo quien decidió echar el cerrojo y no mover la cadena que sigue escandalosamente la curva para que nadie pueda entrar. 
No me importa que el agua desdibuje mis curvas tras la puerta defectuosa ni que la ventana esté entreabierta cuando decido taparme con el edredón. En cambio, guardo con recelo todo lo que es sólo mío; lo escondo, lo oculto, lo camuflo... Sí, ésa fue mi elección.

Las palabras ya no se escupen a borbotones, se acabaron las rebajas de inspiración. 
El motivo puede ser bastante claro, pero quien te lo desvele no seré yo.