27 oct. 2015

Otoño

El reloj confesará que llego tarde a la oficina una vez más, mientras el cielo se desahoga en Madrid y sus hormigas rugen en sus coches a ritmo de claxon. En mis cascos, Xoel López susurra historias sobre perlas ensangrentadas y en la acera un niño llora inútilmente que no quiere ir al lugar donde nos enseñan cómo debemos ser. Y así pasa la vida en otoño, bajo lluvia que hace la vida menos bonita cuando los charcos se forman sobre asfalto.

13 oct. 2015

A 11

Arranca esta semana huérfana de lunes, el que ya ha se ha esfumado de la docena que anoche hacía toc toc tras la puerta a la que nunca llega el otoño. Los días ahora se cuentan por los que quedan hasta llegar a Monteperdido. Las manos ocupan las horas reforzando las estrellas para que siempre esté todo listo. Los látigos han dejado de sangrar y la distancia se mide en alas. Y es que la vida es mejor sin lunes.

8 oct. 2015

Ukelele

Corren tiempos en los que las estrellas brillan aunque la noche se vaya a dormir. Era ésta en que la Luna se arrodilla ante la sonrisa perenne de quien duerme entre elefantes. Días en los que las canciones se tararean de buena mañana a ritmo de centro y sur. Y Qué bien que el colchón se haga pequeño, no dormir dos horas seguidas y robar mantas por turnos. Y qué bien la voz, qué bien la risa, qué bien el recuerdo, qué bien el plan, qué bien los no planes. 
Qué bien jugar. 
Qué bien empezar a ponerse el disfraz.



4 oct. 2015

De palabras, piel y viento

Espectacular. No pudiste poner una etiqueta mejor al lazo con vistas a la estación de tren. Ya la he colocado junto a la de esa obra maestra para el paladar que se vino en la maleta acompañada de un puñado de certeza. 
Ahora, que este colchón es más cómodo pero mucho más frío, pienso en que no queda nada por decir. Ocurre tan a menudo que el tintero queda medio lleno que no me reconozco. Otras veces - muchas - las palabras mueren en el lugar en que fueron pronunciadas, pero sé que esta vez se reprodujeron por duplicado y, mientras saboreo el mío, un lote viaja en busca del viento acurrucado dentro de ti. Sé que harán que tus dedos me busquen en esa pequeña pantalla, que tu voz sienta que le falta compañero de baile y que harás que, sin excusas, vuelva a los ensayos cada noche antes de dormir. Lo sé. Y eso es lo más extraño. Que el saber no haya dejado a las dudas ni probar los entremeses.