8 oct. 2015

Ukelele

Corren tiempos en los que las estrellas brillan aunque la noche se vaya a dormir. Era ésta en que la Luna se arrodilla ante la sonrisa perenne de quien duerme entre elefantes. Días en los que las canciones se tararean de buena mañana a ritmo de centro y sur. Y Qué bien que el colchón se haga pequeño, no dormir dos horas seguidas y robar mantas por turnos. Y qué bien la voz, qué bien la risa, qué bien el recuerdo, qué bien el plan, qué bien los no planes. 
Qué bien jugar. 
Qué bien empezar a ponerse el disfraz.



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