23 nov. 2011

ahora, camino

Algún miércoles añoro 
aquellos adoquines, 
fuertes y robustos, 
pies de catedral. 
Callados e insinceros, 
dos extraños conocidos, 
con manos aún tímidas, 
recorriendo el mes de abril. 

Qué bonitos esos días 
de querernos sin querer, 
de conocernos sin saber, 
de escondernos sin poder. 
De pausas de piel con piel, 
de labios que decían sí 
a noches para no dormir. 

Sin ausencias con sabor a ti.

Recuerdo cuando no importaba tu segundo apellido o en qué lugar fueras a dormir. 
Cuando éramos sólo tú a lo tuyo y yo a lo mío y nadie recitaba sin inicio y con fin.
Aroma a café clandestino, cenas sabor a suicidio, versos sin escribir. 
Kilómetros buscando un destino, de madera, agua y lino, de desayunos sin servir. 
Aquellos días fueron breves, a golpe de torbellino, sin nadar llegamos aquí.
Y ahora, que sé a quién miro, no imagines nuevos caminos, porque no te dejaré ir.

17 nov. 2011

Mi bolso



Me pones a prueba, eriges a mis pies imponentes laberintos de hormigón. Bolso en mano - perdí mi mochila en otras batallas - comienzo el camino. Algunos soles se atreven a desafiar al gris y despiertan mi intuición.

Instantes. 
Suspiros. 
Bofetada. 
Oscuridad. 

Trazada a zancadas la línea indeleble que habla de días, semanas y meses. Pluma desangrada. A tientas, mis dedos se tiñen de desesperación en busca de nuevos mililitros de tinta, ocultos en caprichosos escondites tras las viejas costuras de este bolso raído. Sigo buscando y lo sujeto con fuerza. Porque es mío. Sólo mío. Único y mío. Yo.
 

15 nov. 2011

de sabores, palabras y besos


- Quiero verte.


Observa la huella de sus labios lanzándole un beso, manzana a manzana. De ésos silenciosos, de los que le gusta tanto mandarle. De los que sabrían a mucho, pero así saben muy poco. 



Debo irme.


Minutos atrás. Busca y relee. Un par de palabras. De las que sabrían a mucho, pero así saben muy poco. 


- Quiero verte



Verse. Con o sin versos. Con o con besos. De los que nunca saben a mucho.


11 nov. 2011

podemos

No importa que me arranques la yugular si eso significa que has vuelto a morderme. Ni que la tímida luz descubra que, luna en vela, volviste a tatuar mi piel. A quién le importa lo que diga el mundo cuando nos oye comernos a besos o que las lenguas viperinas vacíen su infierno al vernos pasar.
Pero unas fotos no sirven para que enredes mi pelo, ni las letras confiesan si me quieres hoy más. No pinto utopías ni frases de viento, te pido que vuelvas a ocupar mi sofá.

5 nov. 2011

menos rojos


Creímos visitar al frío. Ingenuos... Nosotros fuimos su destino. Como una garrapata absorbió toda la sangre y, sin contemplaciones, la tiró por el desagüe. Celsius se lanzó sin arnés al bajo cero tantas veces que las manos olvidaron que un día existió el piel con piel. Ésas que buscan y no se encuentran; no te encuentran. Ésas que aguardan, dedos cruzados, que el oro rojo vuelva.