26 oct. 2011

alas



Palomas funambulistas.
Desafío a la gravedad.
Inmóviles.
Alféizar y abrigo de plumas estáticas.
Ventanas por decenas.
A quién le importa.
Si el equilibrio falla,
músculo, aire y alas.
Sin arnés.
Sin cuerda.
Sin red.

Paloma.

21 oct. 2011

Hogar, dulce hogar

Me gusta observar a través del cristal a quienes comparten mi dirección e imaginar si nuetras agujas besarán el cero en el mismo destino. Películas de cine mudo con protagonistas sin apellido que, inconscientes de mi curiosidad, se equivocan al cantar la letra de alguna canción o fruncen el ceño ante la punzante caricia de un rayo de sol, que encienden a tientas un cigarillo tras otro o impasibles pierden la vista en los tatuajes discontinuos del alquitrán. Personas, historias; hoy, road to Aguilar.

20 oct. 2011

punto y seguido


¿Sabes? Hoy compré unas cerillas de las que devoran mordazas y unos alicates que al peor grillete le pueden hacer sangrar. Porque no quiero labios ahogados ni brazos atados a la espalda, ni kilos de paciencia que caduquen sin madurar. También guardo hasta que vuelvas el más potente de los explosivos, de ésos que en las películas derriban el rascacielos mayor. Y entonces, cuando inhales de nuevo el aire sin hachedoso, dejaré mi torpeza a un lado y limpiaré los restos de aceite para que no resbalemos más ninguno de los dos.

11 oct. 2011

Brasas



Hubo días de chispas a la sombra de lunes y al son de disparos de ciencia ficción. Mañanas de trenes y andenes vacíos, preludios de un viaje teñido de adiós. Emergen recuerdos, en el tiempo indelebles, de pasos a ciegas, saltos mes a mes. Los palpo y sonrío, y los brazos vacíos recogen las migas que perdimos ayer.

6 oct. 2011

Próxima parada

Tal vez estas vías conduzcan a alguna parte o los raíles decidan amputarse metros y algún andén.
Ya no hay retorno para aquel martes en que te dio cobijo a ti este tren.
Algún domingo, después no, antes, volverá con maleta una sensación.
Y aunque este jueves sepa a muy lejos, compró billete tu retorno eterno y viaja paciente en mi vagón.

5 oct. 2011

los miércoles y seis más




Detesto echar de menos y que nada sepa a sal. Que las manos sientan solas y duela más el alquitrán. Y es que madrugar más de la cuenta sin sentido pesa más y los ruidos trepan alto, hasta que comen el cristal.