9 abr. 2012

Creo

Todos cometemos errores. Actuamos sin pensar en las consecuencias y exprimiendo la libertad que nos pertenece. Somos inmaduros, inconscientes... Y escribimos capítulos en nuestras vidas que, tal vez, si pudiéramos, preferiríamos borrar. Pero el tiempo transforma a las personas. Los años enseñan, pesan e, incluso, duelen. Nadie es el mismo que algunos años atrás, para bien o para mal. Por eso, no creo en los juicios infinitos ni en las condenas defendidas por quien no conoce a quien las sufrirá. Creo en las segundas oportunidades, en que quien no supo querer probablemente ya sabe y que quien más se equivocó ya es un maestro de rectificar.

3 comentarios:

  1. A veces, sólo a veces, una segunda oportunidad es un segundo dolor.
    Sigo tus buenas letras, amiga.
    Un beso capitalino!

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    1. Pero a veces, sólo a veces, necesitamos segundas oportunidades para demostrar quiénes somos realmente. Gracias por estar ahí :)
      Un beso!

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  2. Amen!...tan bien dicho como debia y podia ser.

    Saludos, Nahuel.

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