Al futuro del vagón

No sé en qué estarás pensando mientras juegas con ese zapato. Tal vez tus balbuceos escondan la respuesta al sentido de la vida o puede que únicamente quieras llamar la atención. Entre tus manos tan pequeñitas contienes el futuro sin saberlo, en ti mismo se encuentra el presente de quien hoy te ríe y a quien harás llorar. Porque así es la vida. Crecerás y dejarás de jugar con zapatos para ponértelos y saltar muy alto, tanto que a veces quienes hoy te sostienen en brazos no te alcanzarán. Desarrollarás aún más esa personalidad que ya aflora en ti y te convertirás en el hombre que tú quieras ser y el que este mundo te permita. Ya te lo anticipo: aquí nadie es tan libre como dice y cree. Ahora golpeas la mesa con tus manitas sin saber que la vida también lo hace a veces, porque aún cuentas con la suerte de no conocer nada que se le parezca al gris. Muchos te dirán que no crezcas, otros que te hagas grande y fuerte, pero la única realidad es que el tiempo es imposible de esquivar, así que mi consejo desde el asiento de atrás es que vayas apuntándote al mejor gimnasio.

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