13 jun. 2016

Ginkgo

Dime si no pararías el reloj entre violetas y falsos pensamientos. No me importaría escoger el camino que no lleva al puente rojo si fuera a equivocarme de tu mano. Tú, que me acompañas tan cerca que hoy aún te puedo oler.  Hueles a semillas y a galletas holandesas, a piel con ganas, a ganas de piel. Hueles a mar, a viento de poniente, a todas las horas que podríamos pasar desgastándonos los lunares.
Hueles a mermelada de frutas, a cerezas de diamante, a Moussel en un metro cuadrado.
Ya estoy llenando un frasco de perfume con todas tus fragancias para aliviar cada cuenta atrás.
Tic tac, tic tac.
Ginkgo.

6 jun. 2016

Lo que pasaría

Qué pasaría si la vida hubiera diseñado un juego macabro. Si hubiera puesto el caramelo más apetecible al filo de los labios... pero siempre al filo. Si todas las zarzas que poco a poco se adueñaran del camino fueran a hacerlo definitivamente intransitable. Si la vida de pronto se volviera hueca y solamente se escuchara el eco de lo que podría ser. Si la insatisfacción cantara Bingo. Si tuvieras que escribir.

Pues que a las doce en punto sería martes. Como siempre cada siete.