13 jul. 2012

Sinfin

Tras el beso que firmaba el fin, la historia continuaba. Dos secuelas independientes, de las que sólo los protagonistas conocían la verdadera trama.
Ella se acostó entre flores y plumas; él retó a las estrellas, que creyeron ser más rápidas.
Ambos fueron conscientes de que los finales siempre arrancan; pero cuando unas horas agonizan, infinitas más largas ya están preparadas.
Acabó el día sonriendo a sus manos, que nunca estuvieron tan relajadas.

8 comentarios:

  1. A veces los finales son inevitables, y termina con todo lo bonito que se construyo en un segundo, convirtiéndonos en extraños, excelente entrada.

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    1. Lo importante es que pueda existir un nuevo inicio... :)
      ¡Otro abrazo para ti!

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  3. bello, delicado, melancólico.

    Me gusto. Saludos, Nahuel.

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    1. ¡Muchas gracias Nahuel! Me alegro de que te haya gustado :)

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