30 abr. 2012

sinsol

Despertó aquella mañana y con ella una sonrisa de plástico.
Tres, dos, uno. 
Sus ojos se abrieron y con ellos llegó el rictus a sus labios. 
Mundo real donde ser feliz se cobra caro 
y ella parece no tener ahorros para saborearlo. 
La verdad es que hoy el cielo está de nuevo nublado. 
Ya tiene una útil excusa cuando una lágrima se precipite al vacío desde sus párpados. 
El esfuerzo pierde sentido cuando la recompensa sabe a vino del malo. 
Si pudiera prescindir de la perfección y de las puntillas de ambos lados,
del resquemor y de los problemas que a veces son infundados.
Si pudiera fabricar besos y bañarse a diario en abrazos
desdibujaría las nubes de humo y sacaría el algodón de su saco,
volvería a sonreír sin motivo y no importaría que estuviera nublado.
Pero las esperanzas no dan a luz a los deseos o relatos,
sólo hurgan en la herida de lo que siempre se ha anhelado
y demuestran, día tras día, que es peor soñar viviendo que vivir soñando.


1 comentario:

  1. muy buena entrada me quedo con la parte que dice Mundo real donde ser feliz se cobra caro
    y ella parece no tener ahorros para saborearlo...
    muy bueno abrazo.

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