22 feb. 2012

De nuevo

Es cierto, amigo, que te tengo abandonado. No hay una micra de mentira en que hace tiempo que no sabes de mí. Puede que sea una mala señal, que la inspiración haya elegido otro dueño o que cayera rendida tras la incesante batalla con la pereza. Tal vez seas otro proyecto, entre tantos, que doy a luz en un impulso y luego abandono en la puerta de cualquier iglesia. Pero no. No es nada de eso. Simplemente decidí detener mi tiempo. Invertí mis días en des-esculpir estatuas y catedrales por pueblos de lluvia y viento. En ascender peldaño a peldaño hasta escuchar el tañer de las campanas de lugares donde la extranjera era yo. En acelerar el paso para no soltar la mano que lleva ya varios cientos de días escribiendo junto a mí, aunque a veces no quiera. Y, querido hombro abierto veinticuatro horas, te contaré con detenimiento todo lo que aprendí. Pero eso será en mi próxima visita. De momento, descansa de mí.

2 comentarios:

  1. Feliz regreso. Para la próxima llevanos contigo a conocer esos pueblos de lluvia y viento.
    Que lindo escribes Cristina. Hoy traje redes para capturar algunas mariposas de tu magia.

    Te agradezco tu visita y comentario a mi blog
    Te invito la proxima vez que me visites a agregarte como seguidora para recibir mis actualizaciones, yo ya estoy en el tuyo

    Un abrazo grande

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  2. Eso está hecho. Gracias por repetir tu visita :)

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