10 feb. 2012

Abono

Se marchita. Es el fruto de la humedad parásita. Dormida, espectante.
Brotes confiados resurgen algún lunes, empujados por el recuerdo de lo que, probablemente, nunca fue.
Entonces despierta. Lumia indómita. Y ahoga a los dispares con la banda sonora del rechinar de un tenedor.
Y a pudrirse otra vez.

2 comentarios:

  1. Encantadora furia en estas letras. A la vez, algo de resignación. Un placer.

    Nahuel.

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  2. Un ciclo ancestral pero desde una mirada distinta.

    Estas invitada a la "cazaconejos"
    http://nidaeldore.blogspot.com

    Besos Daniel

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