17 jul. 2011

Historias de jardín

Me impediste ver el sol unos instantes y hasta las piedras me sintieron estremecer. Ni un fragmento de piel quedó impune. Con los rayos arañando tu espalda me explicaste sin verbos que los límites se evaporan si se trata de sentir, aunque aceche la fecha de caducidad. 


"Lo mejor aún está por venir"



Me conformo con bailar
un rato con la felicidad
cantarle un blues, meterle mano
que me de un toque.
Empezar a asimilar lo raro que es todo si no estás
andar así no hay bicho humano que lo enfoque.
(...)

Pereza -Dos gotas

2 comentarios:

  1. Hay cosas o personas tan perecederas que no hay tiempo de ponerles fechas de caducidad.
    Incluso al mañana.
    Saludos estivales e inconclusos!

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  2. Detrás de unos matorrales, el lector contempla ávido a una pareja en una tierna escena romántica, lo que él no sabía es que todo concierne a un discurso filosófico.
    Felicitaciones.

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