19 jul. 2011

...de óxido y hormigón o la ventana que nunca se abre


Arañaba los barrotes con las uñas. Ya perdió toda dentera, demasiados años viendo al óxido devorar. Caminaba lentamente; dos pasos, giro; observando el hormigón que siempre acompañaba sus noches, absorbía sus lunas y carcomía su corazón. Aquel suelo que acunaba sus sollozos noche tras noche y congelaba las entrañas del poco cariño que se aventuraba, cada quién sabe cuanto, a nacer. Y continúa esperando entre esos cuatro muros infranqueables la libertad sin destino ni retorno, sin un dónde ni un ayer, sin mañanas ya bordados ni racimos de porqués.

2 comentarios:

  1. Preciada es la libertad, un infierno el encierro. Me gusta la metáfora global.
    Un abrazo

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  2. Me encantaría ser lo barrotes y tù tus uñas.

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