13 jun. 2011

Tres letras

Tú me observas a contraluz,
mientras yo voy a tu encuentro.
Por fuera mucho nos quisimos,
ayer lo hicimos por dentro.
Y se me quedan tan cortos los besos
cuando a tus labios, la mitad, los enfrento
que encerraría al reloj y perdería la llave
si así ganase, aunque breve, un momento,
para morderte y dejarte mi huella, locura,
en cada milímetro donde aún no lo haya hecho.




Aquí estamos al fin frente a frente,

nos hemos encontrado,
no hemos perdido nada.
Nos hemos recorrido labio a labio,
hemos cambiado mil veces
entre nosotros la muerte y la vida,
todo lo que traíamos
como muertas medallas
lo echamos al fondo del mar,
todo lo que aprendimos
no nos sirvió de nada:
comenzamos de nuevo,
terminamos de nuevo
muerte y vida.
Y aquí sobrevivimos,

puros, con la pureza que nosotros creamos,

más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,
eternos como el fuego que arderá
cuanto dure la vida.

Pablo Neruda, Mi muchacha salvaje

2 comentarios:

  1. Precioso poema amiga, y tremendo lo que el maestro Neruda nos dejó en "hemos cambiado mil veces
    entre nosotros la muerte y la vida".

    ResponderEliminar
  2. la madrugada, las brasas ardientes de la pasión de ayer, "a contraluz"...
    me llevo una de esas piedras rojas que queman.
    besos cristina

    ResponderEliminar