7 abr. 2011

Sin sueños

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
Insomnio, Gerardo Diego



Me da igual con qué soñar, siempre que se me concedan sueños. No me importa cuántas horas descansar, siempre que cerrar los ojos se traduzca en reconfortante descanso. No exijo días de veintiocho horas que mitiguen los efectos del estrés. Sólo que mis ojos se rindan sin excusas, sin prestarse a agujetas en el estómago cuando recuerden que aún quedan tantas cosas por hacer, ni a sinapsis innecesarias mientras intento resolver problemas que tal vez no existan. Pensar más de lo estrictamente necesario engrosa las líneas de mi prospecto, en el apartado de contraindicaciones para muchos que me conocen, e incluso puede que en el de efectos secundarios. Pido disculpas. 



Sólo necesito una noche con verdaderas fases NMOR 
y que se funda el despertador.





No sueño cuando estoy dormido,
cuando debo soñar no duermo,
porque vivo estando despierto,
mientras suplico el sueño eterno.
Sólo quiero entregarme al sueño,
que me acune como cuando era niño,
que  mis párpados no tengan miedo
de confesar que se han rendido.



1 comentario:

  1. Como no entiendo mucho de los asuntos de la Web, explico: Este es el segundo comentario que hago a tu "entrada", porque el primero no apareció.
    Felicitaciones por tus reflexiones.
    Un abrazo

    ResponderEliminar