12 abr. 2011

Segunda plana

El sol pintaba a trazos cada una de las esquinas, acariciando su reposo de sábado a las siete y. Camuflados tras una toalla húmeda pisaron de nuevo el asfalto, rumbo a las paredes que les sentirían, maravilladas, de nuevo.  
Qué importancia podía tener el silencio roto por los ladridos de un perro extrañado o un único saludo curioso; saborear el encanto de infinitos arcos en armonía sacudidos por el viento o descubrir que una bicicleta a motor se esconde frente a unas cuantas mariposas fue más que suficiente. Fotografía de un domingo de abril sobre cuatro ruedas. 






Continuarán.

2 comentarios:

  1. Pese a la claridad narrativa, se esconde bajo el velo de la estampa (fotografía) una emoción pugnando por salir. Esperaré tu "continuará". Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Lo onírico se hace verbo y las imágenes se mastican con dulzura.
    Gracias por escribir y compartir.
    Un placer, siempre, leerte, amiga lejana.
    Besos caminantes y encaminados!

    ResponderEliminar