30 ene. 2011

Sin pensar

A veces las mariposas pierden las alas, sí, son vulnerables, frágiles, mortales...como tú y como yo. Por un momento se convierten en caducas, se les acaban las primaveras, el otoño las sorprende y se olvidan de lo que es volar.

Mis alas son fuertes, rígidas, dinámicas y poderosas. Hace tiempo que mis huesos no sufren uno de esos otoños. Mientras tanto, haré que pases menos frío hasta que termine el tuyo. Apóyate en mis alas, no es necesario que revivas lo que se siente al besar el suelo.

1 comentario:

  1. Y el suelo duele. Mucho.
    Que tus alas protejan tus deseos.
    Un beso!

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