27 nov. 2015

Planos a lápiz

El mapa de la vida se compone de puntos indelebles, a los que cada cierto tiempo incierto llegan tus maletas y tus ganas de no envejecer.
Pero también de puntos que tililan esperando el veredicto final, que les hará pertenecer a ese grupo de los elegidos o conformarse con transformarse en coordenadas condenadas (al recuerdo).
Son las personas que hacen tililar esos puntos las que consiguen que, para bien o para mal, dejen de hacerlo. Son los fareros de cada espacio, poderosos escritores del destino que usan por pluma la orientación de su luz.
Reflexiones en la impaciencia de llegar al gran foco inagotable donde todo comenzó.

22 nov. 2015

Superlativo

Madrid se engalana dando la bienvenida al frío. El aire parece menos contaminado ahora que las bocas lo visten de vapor y huele a castañas asadas en cada esquina. Es domingo y Atocha se llena de besos y hasta prontos que exhalan resaca de un gran fin de semana. De esos en los que el gran no puede ser más superlativo. Comienza una nueva cuenta atrás para continuar añadiendo ísimos. Empecemos a devorar la docena.

16 nov. 2015

Lo que es

Hoy me siento extrañamente bien. Ocho días no son suficientes para que salte la reserva. Será porque el primer viernes en dos semanas promete llegar con fuerza, como lo hizo el incienso en el templo donde hasta el rey de los ateos combatía la emoción. Será ese susurro que es nana, o esas frases que pronunciadas suenan redundantes, aunque sean un estreno para el oído de quien sólo sabe oír. Será la sonrisa que escapa a golpe de secador o las ganas de que no queden rincones en Madrid ni oxígeno bajo las estrellas. Serán las gafas para vernos mejor o el sueño para oírnos peor. 
Y digo yo... A quién le importa lo que sea, mientras sea. 

10 nov. 2015

Carne viva

Hoy el día se ha despertado marcado con color rojo. Rojo de la sangre matutina. De las flores en balcones que esperan pacientes el acoso de mi cristalino. Del recuerdo de los lunares con los que sonrieron capítulos. De lunes off pero muy on. De prólogo de una obra sin título.
De cómo se vive la vida más fuerte si se imprime con buena tinta. De vida.

Semáforos en ámbar

Solo el olor a lilas ha sido capaz de despertar hoy las ganas de caminar por la ciudad del claxon insomne. La que tiene aceras regulares, en las que el tacón no duda, en las que los dedos tocan pantalla y no piel. En las que no hay transeúntes a los que saludar y reír después, ni bares con tortillas de patata cocinadas con el mejor aceite y una pizca de publicidad engañosa. En la que lo que acaricia el cielo son rascacielos y no castillos en suspensión. Esa ciudad en la que a las manecillas les falta recorrido y solo cobran sentido cuando el tic tac susurra la palabra viernes. Esta ciudad donde creces mientras te haces más pequeño.