26 may. 2015

De mangas y polen

El viento hace tener prisa a esa mota de polen desorientada. Corretea y gira en un sinsentido, un bucle sin principio, fin o trayectoria. Y ya se ha hecho dueña de mis ojos.

Segundos después. Minutos, quién sabe. Despierto sin haberme dormido en este banco que suda los primeros rayos del impaciente verano. Qué bonitos aquellos años donde el calendario se coloreaba de cuatro estaciones y las semanas se medían en helados o tazas de chocolate.


Yo siempre fui una enamorada de la primavera. De las cosas que nacen, que emergen, que se colorean. De los huevos Kinder. De los chicles ocultos bajo Chupa Chups de fresa. Será por eso que permito que tantas cosas nazcan y crezcan. Dibujo las curvas de mi vida a base de ciclos de mariposa. Tan bellos y tan fugaces que nadie desearía que tuvieran el fin tan inevitablemente cerca. Pero quién dijo que ser capaz de dar vida no fuera uno de los Ases guardados en La Parca.

8 may. 2015

Fayenza

Eres de vidrio. Nunca supiste todo en lo que podrías llegar a convertirte porque tu vida siempre transcurrió en invierno. Quién lo iba a decir, cuando entre tus cortinas cada día se escurre el sol. 
Solo necesitabas un poco de calor para descubrir que eres maleable y que contigo se pueden crear figuras preciosas. Siempre estuvieron escondidas entre tus desordenadas moléculas, esperando a que alguien completara el cubo de rubik y las dejara nacer. Probablemente pensarás que te descubrí, pero yo solo fui quien encendió el mechero Bunsen que llevabas en el fondo del bolsillo. El día en que tus incorruptas manos descubran el código que activa la llama, llegarás a olvidar el lúgubre frío por debajo de los 600ºC.