27 ene. 2015

Tiempo

Me gustaría tener más tiempo para ti. Para enseñarte lo que me gusta sin necesidad de palabras clave y para que tú me enseñes todo lo que me pierdo frente al ordenador. Me encantaría creer que te conozco y que siempre fuimos uno, y recorrerte sin necesidad de planos con líneas de engañoso color. Sería tan emocionante descubrir que creer conocerte es ver un oasis y que tu esencia es tan infinita como lo son tus ganas de crecer... Pero solo puedo dedicarte un puñado de líneas y algún minuto con ropa de domingo. Eso sí, espérame, porque estoy llegando. Y no he comprado billete de vuelta. 

25 ene. 2015

Domingo astromántico

Mientras escucho los acordes del Coral pienso en todo lo que pudimos haber sido. Todas las veces que no nos imaginamos juntos, porque la imaginación descansa cuando los sueños son tangibles. Y todos los momentos en los que soñé despierta a cien por hora, subida en aquel coche con destino a cualquier lugar con mesa para dos, donde todos los manteles vestían la corona de Reservado y tocaba despertar.
Y entonces pienso en aquellos viajes que nunca hicimos, en las puertas al Sol que nunca abrimos y en la brisa que nunca respiramos al unísono. Aquellas calles que nunca pisamos, aquellos minutos que no invertimos en tocarnos y esos metros cuadrados que no encogimos hasta desterrar al oxígeno. Esas canciones de las que tanto hablamos pero nunca nos lanzamos a cantar, los escenarios a los que no gritamos juntos y las barras de bar que nos quedaron por secar. Las entradas de cine que nunca compramos por pares, la comida a domicilio que nunca viajará en un maletín hasta la que nunca fue nuestra cama y las fotografías que jamás existieron para demostrar que, si pienso en noes, es porque alguna vez existió algo cercano a un sí.
Mañana será lunes.




14 ene. 2015

Imprimir en escala de grises

Desde el primer momento supe que eras de ésos que son capaces de ver el aire entre los granos de arena y la belleza en los ojos de la muerte. Por eso te observé con gafas de sol, por si acaso deslumbrabas, y te toqué con guantes de látex por si ese optimismo tuyo era algo contagioso. Uno se acostumbra demasiado rápido a pintar de gris todas las flores como para permitir la entrada a un arco iris con poco más que un nombre. 

Comenzamos la travesía entre sofás, bares y almohadas. Entre museos sin cuadros, bibliotecas sin libros, teatros sin butacas y bandas sonoras ocultas tras el hilo musical. Con el dedo siempre bajo la mesa flotando sobre el botón de Eject, de donde nunca llegó a moverse.

Y entonces mis guantes rotos y tu optimismo en el buzón de voz.

10 ene. 2015

De carreras y Doctorados

Pienso qué pasaría si ahora aceleraras el paso por las calles y no fuese para huir del bajo cero, si no por borrar los metros que ahora me separan de ti y del asfalto. Si entraras por la puerta como un loco, implorando que te conceda un baile sin música, mecidos por el vaivén de cuatro manos ansiosas. Si arrancaras a mordiscos los días blancos del calendario y las noches negras de cama para uno. Si la tele nos observara muda, tratando de vernos desde dentro y de capturar las cosas de la vida que no es necesario programar
Pienso qué ocurriría si algún poeta demente decidiera escribir sobre nosotros. Si existirían versos suficientes para contar nuestra historia o si nos damos demasiada importancia. O si yo de poeta tengo poco, pero en demencia un Doctorado.

5 ene. 2015

Sol de enero

Las vacaciones no son sinónimo de cargar la batería. A veces somos tan adictos a la rutina que el descanso nos agota, la inactividad nos devora las entrañas y el sofá que tanto anhelamos los lunes se convierte en una prisión los días marcados en rojo. Y es que necesitamos sentido, pilas alcalinas y dosis de adrenalina - dejémoslo en motivación -.
"No puede ser que estemos aquí para no poder ser", y no lo digo yo, lo dijo el gran Cortázar. 
Estar no depende de ti, estaba escrito que vivieras este instante. Pero sí que puedes perfilar tu propio "ser", decidir a qué huele, cuántas veces sonríe al día y cuántas toca y se deja tocar. Puedes elegir qué música le hace vibrar bajo la ducha, qué perfume le viste los fines de semana y cuántos destinos tacha en el mapa de este maravilloso Planeta. Tú escoges a quién hace sonreír y a quién le permite que le haga romper a llorar. Está en tus manos decidir a quién se aferran las suyas mientras pasea una mañana de enero.
Por mi parte diré que hoy enchufé el cargador y que al Sol le haría contrato indefinido.