30 ene. 2014

Licencia de cierre

Pintura de Francis Bacon

Las cortinas son la última barrera para paralizar la realidad. Las ventanas se opacan, como dirían en aquellos paraísos del sur que ya empiezan a vestirse de gala para la bienvenida. El tráfico se detiene, como si una onda expansiva hubiese engullido la ciudad. La bomba la crearon cuatro, o veinte, según se mire; impacientes, inquietos, anhelantes, insaciablemente expectantes. Desesperación tras la esperación. Las licencias existen al escribir siempre que se autoconcedan. Y las licencias existen para vivir siempre que las cortinas se cierran.

22 ene. 2014

De colores

Hay quien piensa que la felicidad es hipotecable.
Que se puede minimizar el cupo de sonrisas
y que aún así la vida merecerá la pena.
La pena es la que gana,
y si no dale tiempo a la muy traicionera.
Porque es invasora y trepa como la hiedra,
y te seca por dentro si no la quemas.
Nunca desearé una hipoteca a nadie,
ni créditos a largo plazo de los que frenan piernas
y cortan alas que cuando existen vuelan
hacia lugares donde te embriaga el aire
y las tardes sin siesta son primavera.
La vida no está hecha para cilicios,
los días no transcurren para pasarlos entre cadenas,
sino entre gotas de agua, que pura y fresca,
te recuerda que la sangre fluye en tus venas.


Vive en una nube hasta que llueva.
Entonces deshazte de ella.



19 ene. 2014

Gris rata

Estaba tan oscuro que los párpados se preguntaban por qué no podían descansar. Con ansiedad palpaba el muro que le separaba de quién sabe qué, intentando dar con algún punto frágil que le permitiera derribar aquella dolorosa pared. Estaba dispuesta a retirar piedra a piedra con tal de poder zafarse de semejante tensión, pero no podía, no había puntos débiles, no encontró fisuras ni grietas. 
La eternidad la lapidó como la loca que murió dándose cabezazos contra el hormigón.

6 ene. 2014

Cromatismos

Si quieres me reinvento y le hago un corte de mangas a lo que escribiré en 2014. En la tienda de la esquina venden pintura barata, de la que sacude como un torrente venas y arterias hasta reventar las aurículas, y así evito sístoles y diástoles sin sentido ni fin. Puedo mezclar pigmentos e inventar un nuevo arco iris, crear texturas que no rasguen la piel al palparlas y olores que no provoquen náuseas a priori. Podría hacer tantas cosas si no hiciera tiempo que hice añicos mi paleta...

War of Feelings, Leonid Afremov